Dormí sobre ladrillos, me expulsaron del colegio por pobreza, no me convertí en resentimiento. Estoy construyendo una red para que otros no tengan que resistir solos. Se llama El Círculo. "Lo conseguimos, chaval"
Es fácil rendirse ante este mundo de hipocresía y falsedad.
Un lugar que a menudo se siente ruidoso, hostil y absurdamente injusto, donde parece que las mejores intenciones se desarman en el primer intento.
Es facilísimo cruzar los brazos, ponerse la armadura y decidir que ya no vale la pena sentir nada por nadie.
Ahí es donde entra el corazón de clown.
No es de oro, ni plata, ni pretencioso platino. Es un corazón común, rústico, propenso a empañarse y a llenarse de abolladuras con los golpes de la vida. Pero tiene una ventaja imbatible: es increíblemente resistente.
No se rompe con facilidad; se dobla, se raya, se desgasta, pero resiste.
Y si lo acaricias un poco, todavía es capaz de brillar bajo el sol.
Es valiente, siempre mira el caos a los ojos y sabe que, aunque la realidad sea gris, este motor todavía tiene cuerda para rato.
No se trata de esperar que el mundo cambie mágicamente, sino de negarse a que el mundo apague tu propia chispa.
Siempre elige seguir intentándolo, buscar la belleza en las grietas y nunca olvida que, mientras siga latiendo, siempre habrá espacio para un intento más.
Al final del día, los corazones intactos no tienen historias que contar.
@escritor1_0 En mitad del torbellino
permanece sin temblar,
como quien logra escuchar
el silencio del destino.
Cada paso es desatino
para quien vive corriendo;
ella, el alma sosteniendo
entre las hojas abiertas,
descubre verdades ciertas
que el ruido va oscureciendo.
@serdistinta Todo.
Lo único es que nadie sabe de cuanto tiempo dispone y lo perdemos ocupándonos de maldecir el pasado.
El pasado... Para los historiadores.
Nosotros a vivir
"Si alguna vez te has preguntado si has estado enamorado, la respuesta es simple: nunca lo has estado."
Es una frase que a menudo se lee como cinismo, pero en realidad es pura precisión psicológica.
El amor, en su estado más puro y volcánico, no es un concepto intelectual que requiera debate; es una experiencia que se impone por sí misma.
Cuando intentas "calcular" si lo que sientes es amor, estás usando la lógica para llenar un vacío que solo la certeza emocional debería ocupar.
El amor no es un examen: Si estás sumando pros y contras, analizando compatibilidades o buscando en Google "cómo saber si estoy enamorado", lo que tienes es un gran proyecto de relación, un profundo cariño o un apego cómodo. Pero no estás enamorado.
La fuerza de la evidencia: El enamoramiento real no te deja espacio para el beneficio de la duda. Es un estado de conciencia tan disruptivo que altera tu química, tu atención y tu escala de prioridades. Es como el fuego: no necesitas que nadie te explique que te estás quemando, lo sabes por la intensidad del calor.
El peligro de la "simulación"
Vivimos en una época donde nos conformamos con simulacros de amor por miedo a la soledad. Nos convencemos de que el "cariño constante" es suficiente —y para una relación larga, a veces lo es—, pero no debemos confundir la estabilidad con la chispa original.
El amor real no es una pregunta que lanzas al aire esperando respuesta; el amor es la respuesta misma.
Es una verdad tan absoluta y evidente que la mente se calla y el pecho simplemente lo asume.
Si alguna vez te ha tocado dudar... celebra que aún te queda por descubrir el verdadero peso de esa certeza.
El inicio de cualquier obra, de cualquier lazo que aspire a desafiar al tiempo, no puede permitirse la tibieza.
El origen exige un destello primordial, una fuerza magnética que obligue a los ojos a detenerse y al alma a guardar silencio.
Si en esos primeros pasos no hay asombro, si no se despierta esa fascinación casi sagrada que nos rescata de lo ordinario, lo que sigue no es madurez... es inercia.
Sostener el peso de los días venideros requiere cimientos profundos.
Lo mismo sucede con las personas. Cuando no logramos conmover desde el nacimiento, la rutina se adelanta, el olvido empieza su trabajo silencioso y terminamos intentando encender un fuego con las cenizas de lo que nunca llegó a arder.
No busques la aprobación inmediata ni la comodidad del consenso.
Busca el impacto de la belleza, el abismo de lo inesperado.
Todo lo que está destinado a permanecer debe comenzar con un golpe de luz...y la luz ha de llegar.
Escribir sobre la falta de un ser querido es, sin duda, el reto más difícil al que se puede enfrentar uno frente a un folio en blanco. No es solo plasmar recuerdos; es intentar ordenar un vacío que sobrepasa.
Buscando la fuerza y la inspiración para dar forma a este escrito, lo primero que quiero decirte es que, desde que no estás aquí, papá, no sé qué hago respirando y, que sepas, que Dios sigue sin entender por qué te fuiste.
Cuando un pilar tan grande se va, lo más grande se hace o más pequeño y hasta el aire parece que quema.
Pero precisamente por eso hay que transformar el dolor en palabras, para que tu memoria no se vuelva silencio y para encontrar algo de orden en el caos que dejó tu partida.
El proceso escuece, y el papel sigue siendo el único refugio.