Como odio esos d��as en los que las ganas de ponerse a estudiar son entre cero y nada.
Sí, sé que es cosa de fuerza de voluntad, pero simplemente hoy la cabeza no quiere pensar en nada.
Yo nací para el amor romántico, las comidas familiares en domingo, los besos, el tiempo de calidad, estar acostada en el pecho de la persona que amo, todo eso.