Creo que la esencia de una posible respuesta a lo que preguntas, Gemma, es que la adjudicación de etiquetas no es simétrica. El poder de ponerlas, y de hacer que peguen, lo tiene la izquierda. Ella decide quién sigue siendo democrático y quién pasa a hereje. La izquierda ha ganado la superioridad moral.
No es el contenido lo que decide la etiqueta. Es quién la enuncia. Si la izquierda dejara de defender las fronteras abiertas y pasara a frenar la inmigración con la misma contundencia, eso dejaría de ser de extrema derecha al día siguiente. El umbral se movería con ellos. Por eso la pregunta tiene una respuesta empírica: con el poder de nombrar en un solo lado, no hay nada que la izquierda tenga que hacer para perder el adjetivo democrático. La simetría no existe.
Que barbaridad.
"La física es exacta, un péndulo llega por el otro lado justo hasta la altura desde la que lo soltaste. Todo lo que lo han empujado hacia la izquierda es lo que va a volver hacia la derecha. Y por el centro,que es donde usted quiere que se pare, no se va a parar."
Pues le voy a contestar, Pablo, ya que me da usted pie. ¿Sabe qué pasa? Que está usted reclamando un mundo que ya no existe. La Españita de Canal Plus: el chándal morado del Madrid para lavar el coche los domingos, el soniquete de Terminator y el acento inglés de Robinson antes del partido, el buen rollito socialliberal, el vecino que dudaba el día antes de las elecciones entre el PP y el PSOE y que decidía presidentes. Ese mundo ya no existe, Pablo.
Llevamos décadas moviendo el marco de lo que se puede decir a base de validar cosas que eran impensables. Validaron el escrache como "jarabe democrático", ¿se acuerda? yo me acuerdo, ¿y ahora qué pasa? que se lo hacen a ellos y lo llaman fascismo. Validaron rodear el Congreso, y ahora una cacerolada delante de Ferraz la muelen a palos, ¿verdad? Validaron que un ministro le conteste "saco de mierda" a un ciudadano sin cargo público desde su cuenta de Twitter, y ahora cuando la gente les grita a ellos hijos de puta se quejan de que peligra la democracia. Mis muertos, la ventana la movieron ellos, Pablo, y ahora no la pueden cerrar. No pida usted que la cierren. Y algunos lo avisamos. Yo ya estaba diciendo esto en 2017: cuidado con el pendulazo, cuidado con el pendulazo, subnormales, que luego vendrán los lloros. La física es exacta, un péndulo llega por el otro lado justo hasta la altura desde la que lo soltaste. Todo lo que lo han empujado hacia la izquierda es lo que va a volver hacia la derecha. Y por el centro, que es donde usted quiere que se pare, no se va a parar.
Tienes, Pablo, a la que señalaba víctimas de ETA antes de serlo gobernando, de facto, este país. Tienes a una cloaca contratando narcos para eliminar a jueces, Pablo. Tienes una ciudad autónoma literalmente invadida por un país vecino, y al gobierno señalando a sus habitantes, llamándolos fachas. Tienes una catástrofe natural, y al gobierno dejando que la gente se ahogue en el fango, sin enviar ayuda en tres días, para poder culpar al gobierno autonómico del desastre, y tratar de recuperar terreno electoral perdido. ¿Sigo?
Los jóvenes, Pablo, los que ahora son jóvenes, no como usted ni como yo, que tenemos la misma edad, nacieron con ZP. Eran niños cuando el 15M, les cerraron el instituto con el Covid y les prohibieron bajar al parque, y en clase, llevan diez años explicándoles que la degradación de su barrio es cosmopolitismo e integración, que el coche en el que van al pueblo a ver a la abuela es un crimen climático, que su padre es sospechoso de maltrato. Llevamos diez años de un infotainment cuyo único producto es humillar a la extinta clase trabajadora, a la que llaman "cuñados". Una década diciéndole al niño en el colegio que es un potencial violador, y que tiene que deconstruir su peligrosa identidad. Esos chavales no han visto nunca el mundo que vimos usted y yo. No tienen nada que echar de menos. No puedes pedirles que respeten unas formas que a ellos nadie les ha aplicado jamás.
Se llama descomplejización, lo trataban con mucho tino @aparachiqui y @JorgeSMiguel en Extremo Centro. —Que tu me llamas a mi fascista, y te gusta jugar a la guerra civil de mentirijillas, vale, nosotros también jugamos, y te sueltan "pesetas y cunetas" y "¿Que los nacionales fusilaron a tu abuelo? poco me parece".— Cito textualmente, tengo el libro subrayado por delante.
De lo que se trata, Pablo, es de que no le puedes pedir moderación ni mesura a muchacho de 20 años, porque moderado es el que tiene algo que perder, usted y yo lo somos porque tenemos nómina, casa, hipoteca y niños en el cole. Un chaval al que le han dicho a al cara que no va a poder comprarse una casa, que esta viendo al gobierno y sus voceros decirle que construir para él una VPO es de fachas, que paga cientos de euros por un cuartucho, que su barrio es un laboratorio de integración y que si se queja es por fascista, a ese, ¿le quitamos también el derecho a enfadarse?
Nosotros somos la generación que vio pasar todo esto y se quedó mirando La Sexta y leyendo El País: la que se calló lo del jarabe democrático por no parecer facha, la que miró para otro lado cuando le tiraban pis a Arrimadas en el Orgullo, cuando escracheaban a Villacís embarazada, o la que miró para otro lado cuando reconocieron a Cristina Cifuentes haciendo la compra, la rodearon, la escupieron y la insultaron delante de su hijo, que veía la escena llorando. Lo que hay hoy lo hemos hecho nosotros, con nuestras miserias y nuestros miedos, y esos chavales que no tienen mesura son la generación que va a sacar este país del fango, en Paiporta y en todas partes, y lo va a hacer con una ventana que no abrieron ellos pero que van a usar.
Así que cuantas menos lecciones le demos usted y yo, Pablo, mejor.
@PhilAMellows Una constante en la humanidad que solo se lo achacan al hombre blanco occidental .
Ahora justamente estoy leyendo un artículo sobre el racismo del los sudáfricanos contra los nigerianos(bueno,y no solo contra los nigerianos).
🏠 ¿De quién son las casas en España?
Hay 24M de viviendas y el 93% son de personas. Pero las administraciones tienen un 2% y las *empresas* un millón (4%).
Lo cuenta @danielegrasso👇
Rescato esto a poco de las elecciones(sin tener idea si ha cambiado en algo de opinión)
" no pienso poner una sola gota de legitimidad en el sistema que me desprecia como ciudadano y que me reduce a un número en su maquinaria de poder"
Os voy a explicar cómo perder un montón de seguidores en una red social en menos de cinco minutos: diciendo en voz alta que no pienso votar ni al PP ni a Vox. No porque sea de izquierdas, ni porque me haya vuelto equidistante, ni porque me haya cansado de la política. Todo lo contrario. Precisamente porque me importa, porque me preocupa y porque tengo un mínimo de respeto por mí mismo, he decidido no formar parte de este juego.
Durante años he observado con creciente desconfianza el deterioro institucional de España. La partitocracia, convertida en un sistema cerrado de reparto de poder, ha vaciado de contenido la democracia representativa y ha colonizado cada rincón de la vida pública. Lo que antes era un problema crónico de degeneración política se ha transformado en una enfermedad sistémica. Y en este contexto quiero dejar claro por qué no votaré ni al PP ni a Vox. No por indiferencia, ni por cinismo, sino por responsabilidad cívica y por respeto a mi propia dignidad como ciudadano.
El Partido Popular no representa una alternativa real. Es una parte inseparable del problema. Forma parte del diseño original del Estado de partidos y ha sido uno de sus mayores beneficiarios. Su trayectoria demuestra que no tiene voluntad ni capacidad de desmontar las redes clientelares, la hipertrofia burocrática ni el secuestro institucional. El PP no es liberal, ni reformista, ni ético. Es el partido del cálculo, de la gestión sin alma y de la obediencia servil a las inercias del sistema. Cada vez que ha tenido poder ha optado por no cambiar nada esencial, limitándose a administrar la decadencia con traje oscuro y sonrisa moderada.
La prueba está en las preguntas que cualquier ciudadano con memoria debería hacerse:
- ¿Ha hecho el PP una apuesta seria por reducir el tamaño del Estado? No.
- ¿Ha desmontado redes clientelares, regulaciones absurdas o burocracia parasitaria cuando ha gobernado? No.
- ¿Ha devuelto poder a la sociedad civil? No.
- ¿Ha combatido de verdad la colonización ideológica de las instituciones? No.
- ¿Ha sido ejemplar en ética pública? Muy lejos de eso.
Vox, por su parte, es el producto de la frustración colectiva y del vacío dejado por el resto de partidos. Pero no representa una solución racional ni moralmente aceptable. Su estrategia es la de agitar pasiones, construir enemigos interiores y ofrecer respuestas simples a problemas complejos. Cambian la retórica, pero no cuestionan la raíz del problema: el dominio absoluto del Estado sobre la vida civil. No buscan devolver poder a los ciudadanos, sino tomar el control del aparato estatal para imponer su propio proyecto cultural y moral. El intervencionismo de Vox es de otro color, pero igual de invasivo y peligroso que el de sus adversarios ideológicos.
Y por si alguien tiene la tentación de preguntarme si prefiero a la coalición gobernante, me adelanto: siento hacia ese bloque de oportunistas, activistas sectarios, chantajistas de saldo y nacionalistas oportunistas un desprecio tan profundo que ni siquiera merece líneas en este texto.
Lo que yo defiendo es sencillo de formular y difícil de encontrar: libertad real para desarrollar un proyecto de vida propio, sin que el Estado (ni en su versión progre ni en su versión reaccionaria) determine cada aspecto de mi existencia. No quiero un gestor tibio de la decadencia ni un patriota vociferante que me prometa orden a cambio de obediencia. Lo que quiero es espacio para vivir, trabajar, educar a mis hijos y pensar sin miedo ni tutela ideológica.
Por todo esto, todavía no he decidido si anularé mi voto, me abstendré o votaré a Escaños en Blanco. Lo que sí tengo claro es que no pienso poner una sola gota de legitimidad en el sistema que me desprecia como ciudadano y que me reduce a un número en su maquinaria de poder.
@LQTDradio@JaviMG9@NunezFeijoo@ppopular Alex ,es normal. La situación en la que está ahora no es la de antes. O mejor dicho. En la situación en la que está el gobierno no es en la que está ahora. Ahora es todo más fácil.
Spoiler: el único "no" va ser Sánchez.