Wow. Llama “delincuentes como su padre” a Tamia y Amanda, hijas Villavicencio. Es demasiado canalla. Obvia el HECHO OBJETIVO de que FV fue asesinado por un grupo de delincuencia organizada. Sin estar acusado del crimen, se pone como si fuera blanco “de odio”. Se genera solito un problema pues al confesar que habló con Rengel, confiesa que está metido en el tema. ¿Por qué y para qué?
La escuela pública nació para que el hijo de un barrendero pudiera llegar a ser neurocirujano. Hoy, ese ascensor está averiado. Hemos sustituido el conocimiento exigente por dinámicas que solo benefician a quien ya trae una mochila llena de una casa con recursos. 🧵va...
DESPUÉS NOS DIJERON QUE NOS LIBERARON
Claro, claro. Nosotros siempre fuimos sólo venezolanos. Desde el primer día. No españoles americanos. Siempre existimos, como la arepa. Con bandera, himno y todo. Nada de eso de ser parte de una estructura política inmensa, llamada España, que abarcaba medio planeta. Eso es propaganda, ya sabemos.
Que esa comunidad hispanoamericana se extendiera desde el sur del continente hasta el norte de Nueva España —California— con proyección incluso sobre territorios como Alaska… detalles sin importancia. Lo verdaderamente relevante es que apareció un grupo de señores iluminados, llamados «patriotas», a explicarnos quiénes éramos en realidad.
Y llegó Simón Bolívar, por supuesto. El gran libertador. El hombre que tomó una sociedad integrada, compleja, con siglos de desarrollo jurídico y político… y decidió que aquello necesitaba ser «liberado». Liberado de sí mismo, básicamente.
Porque antes, evidentemente, vivíamos en una especie de caos medieval. No había leyes para indígenas, no había marcos jurídicos, no había posibilidad de manumisión para esclavos. Nada. Un páramo moral absoluto. Que existieran sistemas legales específicos para comunidades indígenas, reconocimiento de tierras, vías jurídicas para la libertad de los esclavos… bueno, son matices incómodos. Mejor no entrar ahí.
Y lo de la esclavitud, por supuesto, invención europea. África era un paraíso igualitario hasta que llegaron los europeos a arruinarlo todo. Que existieran redes de captura y venta de esclavos organizadas por africanos en África… teorías conspirativas, sin duda. Conviene simplificar: todo empieza en Europa y termina en Europa. Suena mucho más limpio.
En cuanto a la guerra, qué epopeya. Qué gesta. Qué liberación tan luminosa. Ese pequeño detalle del decreto de guerra a muerte… una minucia. Un gesto retórico. Nada que ver con autorizar la eliminación sistemática de civiles por su origen. Españoles y canarios «contad con la muerte», incluso sin delito alguno.
Las ejecuciones masivas de prisioneros en Caracas y La Guaira… anécdotas. Según Ricaurte, 2.400 exterminados, enfermos incluidos, por orden directa del Libertador. Exageraciones, claro. Siempre exageran. Que Simón Bolívar firmara y dirigiera esa política… bueno, hay que contextualizar. Siempre hay que contextualizar.
Y mientras tanto, los ejércitos «patriotas», por supuesto, profundamente autóctonos, nacidos del alma del pueblo. Lo de los contingentes extranjeros, los mercenarios ingleses, irlandeses, alemanes y franceses… detalles técnicos. Nada que opaque la pureza del relato.
Antes de todo eso, por cierto, estas provincias eran descritas como las más prósperas y estables dentro del planeta. Incluso Alexander von Humboldt tuvo la osadía de decirlo. Menos mal que llegó la guerra para corregir esa anomalía histórica. Nada como una buena devastación para inaugurar una nación.
Y funcionó. Vaya si funcionó. Se fragmentó un espacio político continental en múltiples repúblicas. Se multiplicaron los conflictos internos. Se reorganizó la propiedad de la tierra. Se consolidaron nuevas élites. Una obra maestra de la ingeniería política.
Luego vino lo mejor: el relato. Había que explicar todo aquello. Había que darle sentido. Así que se hizo lo lógico: se convirtió la destrucción en liberación, la guerra civil en gesta, la depuración en heroísmo. Y listo. Problema resuelto. Manual escolar aprobado.
Desde entonces, la música no ha dejado de sonar. Cambian los intérpretes, cambian los discursos, cambian los colores. La partitura permanece. Bolivariana, por supuesto. Faltaría más.
Porque al final, lo importante no es lo que ocurrió. Lo importante es quién lo cuenta.
X. P.
Absolver a Bolívar por ser humano es la coartada que mantiene vivo su mito. Decir que Bolívar era humano no lo desmonta, lo consagra. Es la humanidad como excusa. Es el último truco del culto a Bolívar. Sí, el argumento del «ser humano» es la trampa más eficaz de un bolivarismo acomplejado, ya incapaz de asumirse ante la creciente crítica emergente (no sólo en el medio académico, sino popular). Bolívar no se desmonta diciendo que era hombre, sino desmascarando su mito. Reducir a Bolívar a «un ser humano» es el último engaño para seguir adorándolo que postulan como tesis los guardianes del culto. La frase «Bolívar era un hombre» no desmonta nada: blinda todo aún más en torno al símbolo. Absolver a Bolívar por ser humano es como perdonar al mito por ser mito.
Ese humanismo desmitificador de Bolívar es la nueva máscara de su culto. Hay una legión de historiadores disfrazados de desmontadores del mito. Se presentan como iconoclastas, pero no son más que bolivaristas atrincherados. No saben cómo seguir cultivando la idolatría ante las pruebas que algunos autores, desde Salvador de Madariaga hasta Pablo Victoria, han ido sacando a la luz. (Incluyendo mi modesto aporte: https://t.co/FJYv3YhgBf.) Entonces recurren a un truco gastado: insistir en que Bolívar no fue un dios, sino un ser humano. Con ese gesto se exhiben como críticos audaces, cuando en realidad no han movido ni una piedra del edificio que dicen cuestionar.
Es una jugada fácil. Nadie en su sano juicio pensó nunca que Bolívar fuese un robot venido del futuro ni un extraterrestre que descendió a libertar planetas. Decir que era un hombre es tan trivial como anunciar que tenía pulmones o que necesitaba dormir. Pero la obviedad se vende como si fuera revelación, y la operación se completa cuando se usa esa humanidad como absolución: si fue cruel, también lo somos todos; si fue contradictorio, no hay hombre que no lo sea; si fue tirano, peor sería el que jamás dudó de sí mismo. El razonamiento se cierra como un círculo perfecto: era humano, y por tanto todo se vuelve excusable.
Lo deshonesto —la trampa— consiste en hacer pasar esta reducción por desmitificación. El resultado no es un Bolívar desmontado, sino barnizado con otra pátina: ya no es el dios marmóreo, ahora es el héroe de carne y hueso, entrañable en sus flaquezas. El culto se preserva, incluso se fortalece, porque parece más cercano, más real, más accesible. La operación se parece a uno de esos intentos de la iglesia «carismática» para recuperar a una feligresía menguante.
No es desmontaje, sino maquillaje. El monstruo queda absuelto por la sola condición de haber sido hombre, como si a Nerón se lo absolviera por haber tenido hambre o a Calígula por haber amado alguna vez.
Quien así escribe no arriesga nada. No ofende a los guardianes del culto, porque sigue reconociendo a Bolívar como figura central e intocable, y al mismo tiempo seduce al lector crítico con la ilusión de haber roto el hechizo. Lo que produce es un simulacro de crítica: un juego de espejos donde la idolatría se mantiene intacta, sólo disfrazada de humanismo.
El problema nunca fue si Bolívar era humano. El problema es qué hizo con esa humanidad, cómo usó el poder, qué ruinas dejó en pie, qué heridas abrió y qué extravío sembró en las generaciones. El culto evade esas preguntas y se refugia en sentimentalismos psicológicos. Hablar de humanidad en abstracto no toca el fondo del asunto, porque lo que se erigió sobre su figura no es un recuerdo piadoso, sino un dogma político que aún paraliza a los pueblos.
El desmontaje verdadero no consiste en descubrir arrugas en el rostro de un ídolo. Exige medir la distancia entre la imagen y las consecuencias históricas de los actos. Exige señalar que el mito no se sostiene porque haya tenido defectos humanos, sino porque su recuerdo fue convertido en
Este viejo de mierda llamado Silvio Rodríguez, arrastrado a los pies del sátrapa mayor y camaleón a conveniencia, sacó una canción llamada Boleros y Habaneras en 1989, que decía así:
Tú la perdiste pero aquí se queda
al fin y al cabo está con un obrero
conozco un caso que me da más pena:
una muchacha de por El Cotorro
por una chapa HK en febrero
torció camino y se perdió de El Morro.
En todo caso la sabrás presente,
latiendo aún para las nobles cosas,
y no partida y con el alma inerte.
Lo que te falta te abandona menos,
solo mudó de cuidador la rosa,
no se trocó la flor por el dinero...
Yo te la traduzco «en cubano».
Silvio pretendía hacer una analogía barata de lo que significaba enamorarse de un extranjero y quedarse, en su lugar, con un simple obrero cubano.
A mediados de los 80, con la cantidad de personal soviético y de otras firmas extranjeras, empezó a usarse la denominación HK en las chapas de los carros. Quería decir «técnico extranjero». Mucha gente, sobre todo las mujeres, en su necesidad y vida precaria, veían en estos tipos una salida a la crisis. Por ende, montarse en un HK era el inicio de una cita, de un sexo por dinero, de la promesa de una vida mejor, de un posible casamiento... o de una odisea con un tipo que te abusaría y se aprovecharía de tu escasez.
Pero para Silvio, en su mansión y con sus estudios Ojalá, sin restricción castrista, era muy fácil decirle a esa mujer que no, que no se fuera con un HK, que se quedara con el obrero. En otras palabras, con el muerto de hambre, con el que no tenía nada para ofrecer, con el que vivía todavía con la familia y quince parientes.
Poesía NP.
Uds. me entienden.
@eduardomenoni https://t.co/YEhz2z6Dxh 🙏PADRE ETERNO libéranos de los engañadores y tiranos, y de nuestra transgresión a TU Palabra de Vida, Ayúdanos por Amor de TU NOMBRE y por los méritos de Tu Hijo a Tu Diestra.
Señores de la @CorteIDH : un juez que acude a la IDEOLOGÍA en reemplazo de la CIENCIA para redactar un fallo, debe ser separado de su cargo por violar el requisito de IMPARCIALIDAD establecido en el art 8 de la Convención Americana de Derechos Humanos, que -al igual que la Const/Ecuador-prohíbe a los jueces fallar acordes con ideologías como la de “GÉNERO” en reemplazo de la Ciencia [Biologia]. ¿Van a virar la cabeza hacia otro lado como acostumbran hacer, [reafirmando la idea de que uds también son una corte IDEOLOGIZADA, es decir NO IMPARCIAL] o se van a tomar la molestia por esta sola vez de INFORMAR a los jueces de la @CorteConstEcu [ a ver si se va enterando la -dizque- ‘mejor corte de la historia’ ]que no pueden expedir fallos ideologizados porque están violando -no solo la Constitución/Ecuador- sino la IMPARCIALIDAD garantizada por el art 8 de la CADH ⁉️O es que solo protestan para defender uds los derechos de los narcoterroristas 🦹🏻💣 y no los derechos de la niñez 👶ecuatoriana⁉️
ATENCIÓN
Nuevos audio revela que Magnicidio Fernando Villavicencio se trató en un Buró de RC5 y se decidió apoyar narrativa de Javier J., uno de los
presuntos autores intelectuales.
Otro audio revela que José Serrano y Ma Paula Christiansen compraban testigos.
El 12 de Marzo se cerró la instrucción fiscal sobre el caso. Ahora viene la etapa de juzgamiento.
Más información en el artículo de La Fuente, periodismo de investigación.
@agentedelcaos33
https://t.co/v7uTq4tR5j
@agentedelcaos33
En este pais un SICARIO adolescente no puede ser juzgado como adulto porque “es solo un menor”.
Pero ese mismo menor sí puede ir al Registro Civil y cambiarse de “género”.
Para asumir responsabilidad penal es un "niño".
Para redefinir su "identidad de género", tiene "autonomía".
Esa es la "lógica" de estos lunáticos.
FIRMES POR ECUADOR 🇪🇨
Los musulmanes viviendo con hindúes = Problema.
Los musulmanes viviendo con budistas = Problema.
Los musulmanes viviendo con cristianos = Problema.
Los musulmanes viviendo con judíos = Problema.
Los musulmanes viviendo con sikhs = Problema.
Los musulmanes viviendo con bahá'ís = Problema.
Los musulmanes viviendo con shintoístas = Problema.
Los musulmanes viviendo con ateos = Problema.
Los musulmanes viviendo con musulmanes = Gran problema.
Por esta razón:
No están felices en Gaza.
No están felices en Egipto.
No están felices en Libia.
No están felices en Marruecos.
No están felices en Irán.
No están felices en Irak.
No están felices en Yemen.
No están felices en Afganistán.
No están felices en Pakistán.
No están felices en Siria.
No están felices en Líbano.
No están felices en Nigeria.
No están felices en Kenia.
No están felices en Sudán.
¿Dónde están felices?
Están felices en Australia.
Están felices en Inglaterra.
Están felices en Bélgica.
Están felices en Francia.
Están felices en Italia.
Están felices en Alemania.
Están felices en Suecia.
Están felices en Estados Unidos y Canadá.
Están felices en Noruega y en la India.
Están felices en casi todos los países que no son islámicos.
¿A quién culpan? No al islam. No a sus líderes. No a ellos mismos.
Culpabilizan a los países en los que están felices.
Quieren cambiar los países en los que están felices para que se parezcan a los países de los que vinieron, donde eran infelices.
Vía @ImtiazMadmood
¿Sabes lo que te pasa, zurdo europeo, chairo mexicano o chileno allendista?
Que tú nunca padeciste en carne propia los rigores de un sistema que te quita hasta la vergüenza.
Tú leíste en alguna parte una hazaña inventada por la revolución cubana y te quedaste dormido, con el libro a medio abrir, entre la brisa de la noche o el frío del aire acondicionado, con el estómago lleno, el refrigerador atestado y más de 40 problemas resueltos.
Yo no.
Yo no vi un video de YouTube.
Ni una historia de Facebook.
Ni un reto idiota de TikTok.
Yo tuve que echarme la película completa, que ya habían empezado a ver mis padres sin poder levantarse de ese cine mohoso y pestilente que fue y es la revolución.
Tú no sabes lo que es trabajar como CVP, como los de la foto, cuidando propiedades que nunca fueron del pueblo, ganando un salario ínfimo y bochornoso, muchas veces vendiendo una merienda que les daban en los 90 para poder ahorrar un menudo más.
Tú abres una red social cualquiera, ves una bandera cubana, un reel de 30 segundos con una frase de Fidel Castro y te crees guerrillero. Te sientes patriota, rebelde, inconforme, incomprendido.
Yo no pedí nacer en Cuba, pero me tocó ahí, entre la envidia del vecino, el resentimiento del compañero de trabajo, la mirada recelosa de un jefe y la chivatería del que estaba optando por un ventilador ruso Órbita, una lavadora rusa Aurika o un televisor ruso KRIM-218. Y por esas trivialidades te hacían trizas, te inventaban chismes, te odiaban y se ponían en el pedestal revolucionario más alto para juzgar y hundir a los demás.
Por eso tu romantizas la agonía del cubano, porque mientras hacemos colas innecesarias y pasamos apagones interminables tú dices apoyarme con un saco de dignidad y 14 libras de solidaridad.