@floriIege « pertenecía a su alma.
───No quiero que te haga daño. ───Repuso, en una solemne réplica de las palabras dichas por el menor apenas un par de minutos atrás───. Sólo quiero que te quedes conmigo. Ya podremos despertar cuando caiga la noche.
@floriIege « de la pérdida, tenía ahora la posibilidad de llenar aquel consumidor vacío que sentía matándole desde adentro? Quizá lo fuese. Después de todo, Neil no era una terapia, ni mucho menos un reemplazo. Pero era suyo; en todas las formas posibles. Le »
@floriIege « consciente del temor que suponía la idea de perder aquello una vez que le había dado vía libre a instalarse dentro de su pecho.
───Yo también.
@floriIege « todavía, pensar en que pudiese despertar ese tipo de emociones en alguien; especialmente en Neil, de entre todas las personas.
Así, era un sentimiento aterrador. Uno que podía calentar su corazón como si se tratase de una hoguera, pero que también le hacía dolorosamente »
@floriIege « fruncir sus labios para darle una respuesta.
───Sí, Neil. Te convertiste en mi prioridad, así que no me seas pesado y déjame quedarme hasta tarde contigo si es lo que me antoja.
@floriIege « debilidad, consiguiendo meterse bajo su piel y colarse en su corazón sin ningún tipo de permiso.
Aprovechó así el agarre que mantenía sobre la barbilla del menor para hacerle mirar en su dirección, encontrándose con el celeste profundo que dominaba sus fanales antes de »
@floriIege « Le reprendió, sacudiendo su cabeza en una tenue negativa, antes de abandonar finalmente sus cortos cabellos para poder descender hasta su barbilla y tomarle de la misma.
───Así que lo haré. Todas las noches que me dé la gana.
@floriIege « tirones delicados y roces gentiles de sus dígitos, asegurándose de que permaneciese tan cerca de su anatomía como fuese posible mientras ladeaba su rostro para plasmar un ósculo leve sobre su frente.
───Estoy bastante grande ya como para saber si me hace daño o no, Neil.
»
@floriIege « sobre la piel del francés, ayudándole a acomodarse con suavidad sobre aquel espacio entre su cuello y sus hombros que le servía ahora como refugio permanente al varón entre sus brazos.
───También me gusta que lo hagas, cachorro.
@floriIege « considerar la posibilidad de cambiar mi horario. ───Confesó, sin saber si sus palabras eran más para sí mismo o para el menor, como un conveniente pensamiento───. No me gusta demasiado eso de que no puedas dormir conmigo.
Sus caricias se mantuvieron como constantes »
@floriIege « corazón, rítmicos, en contra de su pecho.
───Sería inapropiado que te diera la orden de calentarme la cama. Pero la invitación está, para cada vez que quieras dormir conmigo.
Se encogió de hombros, separando sus propios carmines para atrapar el inferior de los foráneos »