No murieron, se convirtieron en una foto
El número 1.307 de la revista Estadio, 18 de julio de 1968. Página 12. Un hombre con ropa de calle y un bolso al hombro que parece venir llegando de la pega saluda a un futbolista que recién sale del camarín. El jugador que aparece detrás fija la mirada en la cámara que le roba esa foto a la eternidad. Tres hombres atrapados en una familiaridad indisoluble. Tienen 37, 29 y 25 años. Cuacuá Hormazábal, el Chino Toro y Chamaco Valdés. No son hermanos de sangre, sino de piel, de historia, de pueblo.
Están ahí por un partido del jueves anterior a la revista. Un partido de mitad de semana con cincuenta mil espectadores en horario laboral dentro de una ciudad que por entonces bordea los tres millones de habitantes, advierte la pluma de Antonino Vera. Un partido amistoso que utiliza la figura de Jorge Toro, mundialista del 62 y estrella del fútbol italiano, como gancho para llenarle el Estadio Nacional y el bolsillo a un Colo Colo en apuros económicos, para variar.
Enrique Hormazábal, Cuacuá, es el hombre con ropa de calle. Ya retirado, podría estar en otra parte, pero está ahí, como homenaje en vida a su sucesor y, sin saberlo todavía, al sucesor de su sucesor: Toro y Valdés. Hormazábal tiene la humildad del que podía meter un pase de cuarenta metros con los ojos cerrados en el pie de un compañero con el que después se iban a ir juntos a tomar un vaso de vino. No necesita mostrarse grande, es grande. Lo sabe Toro, que aprendió a jugar con él al lado, en esos últimos años de Cuacuá en Colo Colo. Lo sabe también Valdés, que después de los partidos de Colo Colo caminaba hasta el barrio Yungay con sus amigos sólo para mirarlo y tocarlo cuando llegaba a su casa, cerciorarse de que ese enorme mago del balón era un ser humano.
El futbolista trabaja la mayor parte de su vida de ex futbolista. Juega quince años, con suerte veinte, y el resto es juntarse con los amigos del fútbol, dar entrevistas del recuerdo, opiniones vagas y titulares de prensa, gastarse los ahorros, morir. El ídolo vive en otro territorio, quizás fuera del tiempo, y es carne y huesos de otros ídolos: los viejos amores, las penas de siempre, el llamado de los ancestros. Pasos que reconocen las huellas de otros como propias. Si algo he aprendido de fútbol en todos estos años, si algo me ha enseñado toda una vida buscando actos de fe detrás de una pelota, puedo decir ahora que Cuacuá, Toro y Chamaco escribieron una sola leyenda dividida en tres partes. No creo que sea posible encontrar más talento para el fútbol reunido en una sola foto que en esa de la Estadio.
Cuacuá falleció un domingo, Chamaco un lunes y Toro un viernes, el último viernes. Nos dejaron goles en blanco y negro, antiguos relatos de radio con la voz de Julio Martínez que vuelve a encaminar el destino, revistas viejas que amarillean y se cubren de polvo hasta que un día las encontramos en un rincón y volvemos a encontrarnos todos en una foto. ¿Existe el Cielo? No sé. Existen ellos. Soy un simple testigo, un recuerdo de la primera vez que vi esa foto y pensé que tal vez la felicidad consiste en eso: un abrazo entre los amigos antes de que empiece el partido. Soy todas las fotos que recuerdo, también las que me gustaría recordar. Creo que Hanif Kureishi escribió algo parecido: existimos en todas nuestras edades al mismo tiempo. No morimos, nos convertimos en una foto de la página 12 en la revista Estadio.
*Publicado en LUN el 19 de febrero de 2024.
Un tuit albo cada media hora.
Cuando se enteren como los soldados sionistas israelíes vienen a georeferenciar Torres del Paine con una ONG mula de mochileros por el mundo, va a ser demasiado tarde.
Caamaño llorando porque la selección le sacó a César Pérez a Unión La Calera para el partido contra Colo-Colo jajakjajajjaj
*Cesar Pérez hace 3 meses que juega en Defensa y Justicia (🇦🇷)*
El periodismo chileno 😂
Colo-Colo los tiene hecho mierda
“Dígale a mi mamá que me venga a ver porque esta noche me van a matar”.
Él, se llamaba Carlos Fariña, de 13 años de edad, agentes del Estado lo secuestraron y ejecutaron con 4 balas en la cabeza, quemaron su cuerpo y lo enterraron. Sus osamentas aparecieron 27 Años después en la comuna de Pudahuel.
El 13 de octubre de 1973, desaparece Carlos Patricio FARIÑA OYARCE. Ese día fue detenido, en un allanamiento practicado en la población La Pincoya por efectivos del Ejército, Carabineros e Investigaciones. El joven Fariña fue sacado de su domicilio y llevado a la cancha de fútbol de la misma población. Según el relato de los familiares, se habrían enterado que el menor fue conducido al Regimiento de Infantería Nº 3 de San Felipe que se encontraba, a esa fecha, acantonado en Quinta Normal.
Alrededor de las 09.30 horas, allanaron su vivienda y sacaron a su hijo de su cama, en la que se encontraba enfermo, pese a las explicaciones que ella trataba de darles. Asevera, que un funcionario de Carabineros le dio un fuerte culatazo en el pecho, impidiendo de esa forma que el menor pudiera oponer resistencia y de allí lo llevaron a la cancha de fútbol adyacente, lugar en el que se había reunido a numerosas personas calificadas de sospechosas.
Manifiesta la madre del niño que luego llegó hasta dicha cancha detrás de su hijo, dirigiéndose al oficial que comandaba a la tropa, al que suplicó que le entregara al niño porque estaba enfermo, prometiéndole que si era necesario llevarlo al juzgado, lo haría en cuanto se mejorara; expresa la madre que ante su ruego el oficial le respondió que le entregaría al niño cuando estuviera grande y educado.
En junio de 2000, Amable Antonio Segovia Pastén denunció que mientras se encontraba a cargo de un equipo de máquinas excavadoras pertenecientes a la empresa Wehrahar Limitada, en Avenida Américo Vespucio, costado oriente de la berma un kilómetro al Sur del cruce con Avenida San Pablo, haciendo labores de relleno, el opresor de una máquina don Jorge Sánchez Román, al remover parte del declive que se forma a un costado de Avenida Américo Vespucio, acera oriente, se pudo percatar que aproximadamente 60 centímetros, bajo el nivel del terreno, se encontraban osamentas, las que por sus características correspondían a un ser humano.
Informes periciales investigativos y declaraciones extrajudiciales de los hechos investigados. Informe médico legal de fojas 62, el que concluye que del hallazgo de los restos óseos se constata que éstos en su conjunto son osamentas humanas de un individuo de sexo masculino, de alrededor de 14 años de edad, de 1,63 metros de más menos 3 centímetros de altura, sin patologías óseas ni dentarias, de data de muerte de más o menos 25 a 30 años, cuya causa de muerte son lesiones craneanas torácicas por bala de tipo homicida. Las ropas presentan desgarros que se corresponden con las lesiones óseas. Informe del Servicio Médico Legal de fojas 71, que refiere en relación al hallazgo de osamentas se determinó que ellas pertenecen al menor Carlos Patricio Fariña Oyarce, el que se encontraba desaparecido desde el día 3 de octubre de l973
¿Ustedes creen que la UDI no puede ser más miserable?
No?
Bueno, su presidente Guillermo Ramirez acaba de decir que si el gobierno sigue hablando del Caso Macaya, no se sentará a conversar con el
Gobierno y que este no le pida votos.
¿Así o más csm?
VOMITIVO.
#MesaCentral
La elocuencia del ex fiscal Carlos Gajardo para explicar el conflicto de interés entre el Senador Javier Macaya y el caso en contra de su padre es impecable. Pase y escuché, por qué no hay un solo segundo de desperdicio:
Carlos Gajardo: "El señor Macaya no es cualquier persona, es un Senador de la República, es la persona que está encargada de hacer las leyes, y de designar los Ministros de la corte suprema y al fiscal nacional. Los jueces de Rancagua que han fallado en este caso, tienen la legítima aspiración de ascender en sus carreras profesionales, y ese ascenso depende del Senado, depende de los votos del señor Macaya". 👊
🚨 La tercera, publica detalles escabrosos e inéditos del expediente del caso Eduardo Macaya:
La grabación con las pruebas de los abusos la realizó la misma nieta de Macaya, luego se las mostró a su papá y le contó que sus primas también habían sido abusadas y luego se las envió a un tía para pedir ayuda, la tía también reconoció que Macaya en su niñez la había abusado.
La familia Macaya había decidido dejar todo en silencio ( todo muy UDI ) para que Eduardo Macaya no lo violaran en la cárcel.
El empresario vinícola Eduardo Macaya es declarado culpable de abusos sexuales reiterados en contra de dos niñas menores de edad (8 y 14 años). Obviamente no quedo en prisión preventiva, y cumplirá la cautelar en su casa hasta la lectura de la sentencia. Lo curioso, es que para la justicia este señor no es un peligro para la sociedad.
También, para el olvido queda la lamentable carta de su hijo Javier Macaya diciendo que las acusaciones eran falsas. 🤦
Hoy se cumplen 50 años del asesinato del humorista chileno Hugo Goodman a manos de un militar.
Fue el 20 de marzo de 1974. Apenas unas semanas antes se había presentado con éxito en el Festival de Viña del Mar.
Hasta el día de hoy no hay justicia en este caso.