“Sé que muchas veces te dije que odio la luz. Pero sí se trata del brillo que desprendes con cada mínima acción, créeme que en mi diccionario palabras relacionadas con disgusto no existirían. Porque la única luz o destello que necesito y quiero siempre será el tuyo”.
Entender que solo fuiste parte de mi aprendizaje fue la tarea más complicada que tuve, pero logré aprender y por eso te doy las gracias, gracias por enseñarme el contraste y matices que puedo llegar a tener en mi entorno.
A pesar de que he tratado de sacarte de mi cabeza, no logro dejar de pensar en ti, en cómo me abrasabas, me sonreías y teníamos muchas cosas en común. E ahí me di cuenta que no deb�� hacerte a un lado desde el principio, debí darme la oportunidad de conocerte.
“Empezó a brotar algo intenso dentro de mi, algo que no creí volver a sentir, que desde aquella noche no paro de pensar en ti y en cómo nos mirábamos con una sonrisa genuina mientras bailábamos”.