el por qué de la celebración?
Esperaba que Nikita le tuviera un poco más de paciencia, aún así... Sabía que llevaba mucho tiempo sin trabajar en las filas, pero por suerte la Cacería Salvaje se había mermado considerablemente.
Se nota, entonces, quién era el verdadero lamparero en la sala. El mismo que podía asemejar las travesuras del can, quién ahora se bajaba del sofá para disfrutar de su premio.
Flins curvó sus labios un poco más, invitando al joven a su lado, en el sitio liberado, con una palmada
⠀⠀rió holgado, ⠀ ⠀ achuchando a susto, ⠀ ⠀ destilando luz pura e inocente; ⠀ ⠀ la misma de la que flins parecía carecer. ⠀ ⠀ ‘¡está bien, ⠀ ⠀ está bien! ⠀ ⠀ te daré solo un poco...’
en el lugar.
⸻Oh, cielos. Eso es muy amable de su parte... No debería hablar con la boca llena, aún así.
Bromeó, en ese tono cantarín suyo, aprovechando para limpiar un poco las comisuras de su superior en un gesto atrevido de su mano.
⸻Gracias, Maestro Illuga. ¿Puedo saber
el morro en la comida.
⸻Ah, o sea que era usted el anónimo de las hogazas de pan, Maestro Illuga...
Bromea, señalando la mesita para que dejase las cosas antes de que el cachorro se comiera todo.
La más ínfima de las sonrisa se dibuja en los labios del Fae, aunque lejos de destilar la parsimonia habitual, parece totalmente apagado en su llama.
Susto, por otro lado, está encantado por las atenciones, y le asegura un lametón en la cara a Illuga. Eso antes de querer hundir