Como siempre comento con Harry Kane y hoy con más seguridad, hay que perder el miedo a hablar de él como el mejor inglés de la historia. Un prodigio del fútbol moderno que en otro tiempo habría sido un goleador histórico, pero que en esta época ha ido más allá para ser también un delantero perfecto.
Es muy difícil decir algo malo de su juego, sea para sumar cifras individuales increíbles o para hacer mejores a sus compañeros. Kane nunca necesitó un gran trofeo para convencernos de que es de lo mejor que hemos visto, pero este premio hace que quede en paz de alguna manera con el fútbol. Ahora está en la lista histórica de los mejores, que es el lugar al que pertenece. Me alegro por él.
Solo espero que el Balón de Oro de Harry Kane sirva para que Lamine Yamal y Kylian Mbappé no vuelvan a hacer una campaña mediática tan lamentable por el trofeo.
Ha sido realmente triste, forzado y absurdo verles autoproclamarse ganadores cuando ninguno de los dos lo merecía.
Y otra cosa. No por la victoria hay que dejar de hablar de que hoy, en el mismo estadio de siempre, han vuelto a perdonar una roja clara y manifiesta.
El del VAR ha preferido conservar su puesto de trabajo.
Aprovecho, desde la victoria,para recordar que el Barça pagó al vicepresidente del CTA y la RFEF no aplicó,ni aplica, el código ético de la FIFA, que debe hacer cumplir según sus estatutos.
Da igual ganar, perder o empatar: jugamos la Mugrienta Liga Negreira.
No olvidamos.
Es mil veces más roja que lo de Güler contra el Sevilla.
Os sugiero que hagáis el ejercicio de comparar la repercusión de una jugada y otra durante la semana para ilustrar el significado de “corrupción mediática”.