Tiene razón, soy un hombre hechizado por la Belleza. Me gusta la ropa, la decoración, la fotografía, los perfumes, los objetos bien hechos. Soy sensible a los espacios, al sonido, a la luz. Detesto la celebración del feísmo por pereza o por odio a lo bello
No me digan que no es curioso: 19 jugadores de Marruecos nacidos en el extranjero son automáticamente marroquíes por ius sanguinis. En cambio, los 23 jugadores de Francia nacidos en Francia son franceses por ius soli. El presidente de la Federación Marroquí puede decir que Lamine Yamal "no es español" mientras convoca a Díaz. El expresidente de Senegal puede afirmar que Francia es un equipo africano. Pero cuando Rajoy dice lo suyo… escándalo mundial.
Es imposible que la clase trabajadora de este país sobreviva
Padecemos uno de los capitalismos más depredadores y voraces de Europa: Empresarios explotadores, subvencionados y defraudadores+ clase extractiva y rentista ávida de beneficios+ turismo+ mano de obra barata
El católico debe respetar la autoridad legítima y contribuir al bien común. Pero ninguna autoridad humana es absoluta, porque toda potestad está sometida a Dios, a la ley natural y al orden moral.
Por eso una ley injusta, contraria a la ley divina, no obliga moralmente en conciencia. Puede tener fuerza coactiva, puede imponer sanciones, puede venir revestida de legalidad positiva; pero si manda pecar, si obliga a colaborar con el mal o si ataca directamente la verdad sobre Dios y sobre el hombre, pierde su autoridad moral.
Los Apóstoles lo dijeron con claridad ante el poder religioso y político de su tiempo: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hch 5,29).
Santo Tomás enseña que la ley humana tiene razón de ley en cuanto se ajusta a la recta razón. Cuando se aparta de la razón y del bien común, deja de ser plenamente ley y se convierte en una forma de violencia jurídica.
Esto tiene consecuencias muy serias. El católico no puede escudarse siempre en “la ley lo permite” o “la ley lo manda”. La legalidad no santifica el mal. Hubo leyes que permitieron matar inocentes, perseguir la fe, destruir la familia, corromper la educación y castigar a quienes se negaban a obedecer al poder. Ninguna de ellas obligaba ante Dios.
La obediencia civil tiene límites. El límite es Dios.
Cuando el Estado manda lo que Dios prohíbe, o prohíbe lo que Dios manda, el cristiano debe permanecer firme, aunque eso traiga rechazo, sanción o persecución. La conciencia bien formada no pertenece al Estado. Pertenece a Dios.
El mundo moderno ha querido convertir la ley positiva en medida última del bien y del mal. Pero una norma aprobada por mayoría, firmada por un gobierno o respaldada por tribunales puede seguir siendo profundamente injusta.
El católico no está llamado a ser un súbdito dócil del poder cuando el poder se rebela contra Dios. Está llamado a obedecer la verdad, custodiar su conciencia y recordar que por encima de toda ley humana está la ley eterna.
Porque antes que ciudadanos del Estado, somos criaturas de Dios. Y antes que obedecer al mundo, debemos obedecer a Cristo.
Fuentes: Hch 5,29; Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, I-II, q. 96, a. 4; Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2242-2243.
En Medicina no se sale igual que se entra. La carrera de transforma, no por magia, sino por vivencia.
El aprendizaje no ocurre solo en el aula. Ocurre en la calle, en los hospitales, en los domicilios, en las guardias. Al tomar conciencia de esas historias de vida que conmueven.
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Onésimo Redondo, Carnet N6 de FE de las JONS, publicaba este discurso el 9/09/1931 que ilustra perfectamente nuestra sociedad decadente.
CAUDILLO DE CASTILLA
¡¡¡PRESENTE!!!
ARRIBA ESPAÑA🟥⬛️🟥✋🏼
España no es la suma de sus individuos, ni la coincidencia momentánea de voluntades políticas nacidas de ningún 78. España no es hija de la Pepa, tampoco de las municipales de 1931, no nace de ningún matrimonio dinástico, ni es el fruto de un contrato social afrancesado contra la nobleza. España no es un mercado, no es una masa por concienciar, organizada en torno a ningún interés de clase, ni tampoco es una herencia biológica, como sueñan los que confunden patria con genética.
España es una realidad histórica viva, formada por quienes fueron, quienes somos y quienes serán. Por eso, la Nación no puede quedar al arbitrio de una generación ni de una mayoría momentánea, porque España es los españoles vivos, pero también de los muertos que expresan su voluntad a través de su obra; y de los que han de venir.
La votación en un Parlamento de un hatajo de déspotas iletrados podrá cambiar una ley puntual, nos podrá prohibir fumar o circular por el centro en coche, pero no deshacer una construcción que nace en la Hispania romana, se bautiza en la fe visigoda, entrega su sangre en la Reconquista y se convierte en civilización planetaria en América.
La patria no es propiedad de los vivos. Es un depósito que recibimos en custodia y debemos entregar, engrandecido, a los que vendrán. Los muertos la fundaron con su sacrificio, nosotros la habitamos y la servimos; y los que están por venir tienen derecho a encontrarla aún viva. Ninguna voluntad contemporánea, ninguna mayoría absoluta ni consenso democrático tiene legitimidad moral para romper ese hilo.
Nuestra generación (probablemente una de las más tontas y vanidosas de nuestra historia) no tiene derecho a profanar los símbolos, a disolver las formas ni a negar lo que nos hizo ser. Hacerlo no sería un acto de libertad, sino un crimen histórico; una renuncia a lo que somos para imitar lo que son otros.
La verdadera libertad no está en destruir lo heredado, sino en merecerlo. El problema no es que nosotros no lo merezcamos (que no lo merecemos) el problema es que los que vienen sí lo merecen, y nosotros, con nuestra soberbia, se lo estamos arrebatando.
@vitoquiles Tu único mérito “político” y “comunicativo” es tener otros amos distintos a los Prisa o Vocento. Hasta Pablo Iglesias, tenía mejor discurso que tú en el 15M. Menos caritas y más militancia, liberalucho vendepatrias.