@PartidoMorenaMx@A_MontielR Ayy ya callense con Calderon 🫠🫠🫠 vean su cagadero! Entreguen a todos los narcopoliticos y si ya llenense estan ricos y siguen queriendo mas, destructores del sistema de salud, no se por que me salen estos post maldito algoritmo o publicidad pagada, asco de personas!
En México te cobran impuestos cuando trabajas (ISR), cuando te pagan (IMSS), cuando compras (IVA) y hasta cuando cargas gasolina o consumes ciertos productos (IEPS). Incluso pagas impuesto sobre impuesto.
¿Y qué recibes a cambio?
Hospitales sin medicinas ni recursos, calles sin mantenimiento y un país tomado por la inseguridad.
No es cuánto nos cobran. Es lo poco que recibimos a cambio.
Zurdos pendejos, el vato es gobernador de Sinaloa y los gringos tienen al Mayo y al Chapo junto con todos sus hijos…
Y ustedes preguntan por “pruebas”…😂🤣
Cena de antiguas compañeras de clase. 35 años.
Currículums brillantes, buenos sueldos, Instagram lleno de “mujeres empoderadas”.
Entre risas, Elena deja la copa, se toca la barriga y dice:
—He decidido dejar mi trabajo unos años para criar al bebé. Juan y yo lo hemos decidido así.
Un segundo de silencio.
Sonrisas tensas.
Hasta que habla Clara.
Bio morada, hilos sobre patriarcado, postureo 24/7.
Deja la copa de golpe:
—Es un error gravísimo, Elena. Renuncias a tu independencia para ser la chacha de tu marido. Es un retroceso.
La mesa se congela.
Elena se encoge. Mira al mantel. Se le cae la sonrisa.
Ahí entro yo:
—Pensaba que el feminismo iba de que las mujeres pudieran elegir su vida, no de que todas hicieran la misma.
Clara gira la cabeza, molesta:
—Esa es una falsa libertad. Estás perpetuando roles de género.
Ya sin sonreír:
—No, Clara. Lo que perpetúas es tu ego. No quieres mujeres libres, quieres discípulas.
Si una amiga no encaja en tu guion, la tratas de ignorante y la humillas delante de todas.
Se pone tensa:
—Estás alienada. No entiendes nada de estructuras de poder.
Traducción: “No repetís mi eslogan, así que estáis equivocadas”.
El resto de la cena, Clara la pasa deslizando el dedo por el móvil, tecleando con rabia.
Seguro que redactando un hilo sobre “lo duro que es ser feminista rodeada de mujeres machistas”.
Al salir, Elena me agarra del brazo.
Ojos brillantes, voz bajita:
—Gracias por defenderme. Pensé que estaba loca por querer criar a mi hijo.
No está loca.
Está rodeada de un activismo que ama más el relato que a las personas.
Reflexión:
Hay un feminismo que presume de “liberar a la mujer”…
siempre que elija carrera, éxito y oficina.
Si elige maternidad, hogar o cuidado, de repente es sumisa, retrógrada o “lavada de cerebro”.
La libertad no es aplaudir solo a la CEO.
Es no tratar de traidora a la que decide criar a sus hijos.
Cuando tu “feminismo” te hace atacar justo a las mujeres que dices defender,
ya no es un movimiento de liberación.
Es otra religión más,
con dogmas nuevos y la misma intolerancia de siempre.
Entonces, los que juraban ser diferentes terminaron con Airbnbs de lujo en Tokio, cenas de más de 40 mil pesos, hospitales a la puerta de sus ranchos y millones fluyendo hacia los cuates. Poseen mansiones millonarias, hijos viviendo en embajadas o estudiando en el extranjero, y sospechosas sociedades con la delincuencia; viven como reyes en palacios mientras a nosotros nos recetan la “moral” de un plato de frijoles. A todo lo anterior, le sumamos la destrucción sistemática de nuestro país.
O el pueblo de México es el espectador más ingenuo de la historia, o simplemente aceptamos que nuestro único rol en esta “transformación” es pagar la cuenta del banquete donde nosotros somos el plato principal.