De lo de Álvaro Morata sólo rescato una lección (su vida privada la respeto y me importa lo mismo que la de mi vecino del quinto): NUNCA os creáis la falsa felicidad que emanan las redes. Disfrutad y no os miréis en ese espejo.
Esto es de hace dos semanas:
me quiero abrazar tan fuerte y decirle a mi yo cansado/a y triste que todo va estar bien, que este proceso es el que me va a hacer más fuerte en el futuro, que está bien tener miedo, estar enojado/a y a veces triste, te prometo que vamos a estar bien.