En verdad, hay sentimientos que es mejor que se queden en lo platónico; y es mejor recordarlos así, irreales, inacabados, porque eso es lo que los hace perfectos.
La expulsión episofílica se siente como:
• inquietud espiritual
• necesidad de encontrar explicaciones a las señales
• hambre de conocimiento superior
• recordar algo que nunca aprendiste, pero siempre supiste