A un lector se le nota que lee mucho no por lo que dice o recuerda con más o menos elocuencia, sino por lo que olvida. La felicidad que nos da un buen libro, por más que queramos aprehenderla, se esfuma y nos deja sólo con un hálito de indescifrable placer. Qué más quisiera yo que llevar conmigo, en la memoria, todas las páginas que me han abducido y encantado. Pero somos máquinas de olvidar. Por eso, y sólo por eso, podemos a veces seguir adelante.
A ti te dijeron "te amo" pero Alejandra Pizarnik dijo "contigo ha terminado la búsqueda, te elijo con la tranquilidad de que también te elegiré mañana."
Mi papá perdió su hogar y padece demencia senil, una condición que le impide valerse por sí mismo. Necesito apoyo para poder trasladarlo y cubrir gastos médicos.
Sus hijos estamos fuera de Venezuela, cualquier ayuda significa mucho para nosotros ❤️🙏
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Mi amiga perdió su casa y está necesitando toda la ayuda que podamos darle. Si pueden colaborar donando y difundiendo se los agradezco con el alma ❤️🩹🫂
Encuentro hermosa la idea de adoptar (un perro, un gato, un hijo) porque es un amor que elijes, un amor por el que (ad)optas y habla de la capacidad de amar incluso cuando no hay un símbolo instituido de por medio (como el de la sangre). Elegir amar porque te da la gana.
Documentar el voluntariado que trabaja con los niños sobrevivientes de los terremotos en los refugios, no es igual a instrumentalizarlos, exhibiendo ese material para ganar 'clicks'.
No compartas videos ni fotografías de niños sobrevivientes, eso es una violación del interés superior del niño, un principio jurídico que obliga a priorizar el bienestar de los menores en todas las decisiones y acciones que les afectan.
La diáspora ya tiene años apoyando a su familia en Venezuela, el venezolano dentro del país ya tiene décadas echándole bolas para apoyar a sus vecinos, las ONGs ya tienen años asistiendo una crisis humanitaria complejísima, los periodistas ya tienen años tejiendo redes para poder defender la verdad, los médicos ya tienen años sosteniendo como pueden el sistema de salud, los maestros ya tiene años sacrificándose para llevar un poco de luz a las aulas, ya el país tiene años supliendo la falta de estado.
El terremoto solo develó algo que quizá antes no teníamos tan mapeado: el venezolano se dedicó a construir un país en paralelo al país que el régimen decidió derrumbar.
Donar una vez, resuelve una vez, pero también puede convertirse en una costumbre hermosa y poderosa. Los terremotos de Venezuela nos recuerdan la urgencia y nos hemos movido para hacer lo mejor posible, pero también abren una conversación más amplia: cómo acompañaremos las causas durante meses y años, incluso cuando la emergencia deje de ocupar titulares.
Venezuela necesita recursos para reconstruir viviendas, escuelas, servicios y comunidades. Es mucho lo que la corrupción se robó y son muchas las vidas que eso ha costado, por eso la reconstrucción debe ir de la mano de hacer país. Por eso también se necesita fortalecer organizaciones sociales, recuperar capacidades, formar personas y volver a levantar instituciones que funcionen. Las instituciones estaban en ruinas antes de los terremotos. A la democracia la mantienen tapiada, y eso puede cambiar.
En un país democrático, eficiente y transparente, buena parte de ese trabajo correspondería al Estado. Los impuestos que pagan los ciudadanos y las empresas deberían convertirse en hospitales, educación, protección y servicios públicos. Esa es la Venezuela que aspiramos a construir cuando los impuestos sirvan para algo.
Mientras llegamos allí, la sociedad tiene un papel gigantesco. Cada aporte puede sostener una consulta médica, una beca, una investigación, una defensa jurídica, una comida, una reparación o el trabajo cotidiano de una organización. Las causas abundan y no son causas perdidas.
Vivir en Venezuela, trabajar, producir, comprar y pagar impuestos dentro del país también ayuda a mover la economía y mantener comunidades. Pero quienes están afuera cuentan con otra herramienta muy valiosa: enviar recursos y apoyar proyectos de forma constante. Por eso hablamos de una cultura de la donación.
La ayuda puede empezar cerca: Una familia, un amigo, un antiguo compañero, un vecino o alguien de confianza que atraviesa dificultades. La solidaridad directa sigue siendo una de las formas más rápidas y humanas de acompañar, porque además fortalece la confianza.
También podemos elegir una causa y caminar con ella a largo plazo. Una organización que atienda salud, educación, derechos humanos, alimentación, cultura, periodismo, justicia o reconstrucción comunitaria. Escoge la tuya.
Un aporte pequeño y periódico puede tener un impacto enorme. La regularidad permite organizar presupuestos, mantener equipos, atender casos y sostener programas. Para muchas organizaciones, saber que contarán con una ayuda mensual cambia por completo su capacidad de trabajar. Además, muchas organizaciones venezolanas están siendo excluidas de los financiamientos internacionales porque los fondos están siendo capturados por las grandes burocracias humanitarias y el Estado en manos del chavismo. Por eso es la hora de la sociedad y la búsqueda de actores confiables e independientes.
Donar bien también implica conocer. Conviene preguntar qué hace la organización, cómo usa los recursos, cómo rinde cuentas, qué resultados muestra y cómo cuida la dignidad de las personas que acompaña. Esa rendición de cuentas es importante.
Reconstruir Venezuela será una tarea larga. Harán falta dinero, conocimiento, confianza, redes, instituciones y mucha perseverancia. Podemos comenzar eligiendo una causa, aportando con constancia y ayudando a que otras personas también la conozcan. Tenemos recursos más allá del dinero. Incluso nuestro tiempo y nuestras redes sirven para que la ayuda sea más grande.
Quizás la cultura de donación que construyamos hoy sea parte de la cultura democrática que necesitaremos mañana: seremos ciudadanos capaces de organizarnos, cuidar lo común, exigir transparencia y sostener las obras en las que creemos.
“Yo estoy hablando y diciendo que este maldito gobierno no sirve, que después de la tragedia de Vargas cómo no van ustedes equipados para esperar una maldita tragedia como esta”, dice la primera mujer, tan indignada como lúcida.
#Terremotos
El chavismo es como el antimanual de cualquier cosa.
Si el protocolo es actuar rápido las primeras 48 horas, se desaparecen por 48 horas.
Si la guía exige tratar con dignidad a los damnificados, los encierran como en una cárcel.
Si toca permitir ayuda externa, la dificultan.
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Delcy, dictadora encargada,
se queja de lo que hizo
la Delcy vicepresidenta ilegítima,
que a su vez heredó
lo que fue destruido
por la Delcy canciller y ministra.
En Venezuela tenemos que celebrar la excarcelación de un bebé de 6 meses que estaba preso junto a su madre.
Como para que se entienda qué es el chavismo.
Esta Venezuela 2026 es como estar recién empatada. Todos los meses hay un regalo o un detalle que te permite seguir en el sueño idílico y romántico.
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