JAVIER MILEI USA EL PODER PARA LIMITAR EL PODER
Javier Milei es esa extraña anomalía histórica que irrumpió en la modernidad con un programa absolutamente inusual: usar el poder para limitar el poder.
La lógica tradicional del político es sencilla: ganar poder, conservarlo y ampliarlo.
La costumbre en cada elección era ver toda una lista de promesas: aumentar el presupuesto, multiplicar las regulaciones y extender la influencia del Estado sobre la vida de los ciudadanos.
Milei ha invertido radicalmente esa lógica enfermiza: si el Estado tiene demasiado poder, su gobierno se compromete a reducir esa carga excesiva de poder.
Y ahí está la rareza de su proyecto. Un político normalmente teme perder atribuciones, Milei hace de la reducción de atribuciones una bandera.
Un político suele defender su maquinaria burocrática, él convirtió la motosierra en símbolo precisamente porque pretende amputar esa maquinaria parasitaria.
Por eso su propuesta resulta tan insoportable para quienes viven de la expansión permanente del Estado. Porque si el gobierno consigue reducir regulaciones, privilegios, gasto y burocracia, también reduce los espacios desde los cuales futuros políticos pueden vivir y disfrutar del parasitismo del Estado.
Y quizá eso sea el mayor legado de Milei: concebir al político como aquel que teniendo la oportunidad de controlar más, decide controlar menos.
FIN.