Los cargos del Estado gozan de cierta mística.
Desde que uno es pibe escucha "El intendente", "El Gobernador", "un diputado" como si fuesen gente capaz. Pero la verdad es que son una manga de ignorantes temerarios con ambición de poder.
Algo que aprendí teniendo depresión fue que no podés vivir por otras personas no importa cuanto las ames. Tampoco sirve una meta general, un ideal socio-cultural, una satisfacción futura. Tiene que ser algo que te arranque las ganas de morir y eso solo podés encontrarlo vos.
Me saqué un peso de encima el día que enserio entendí que hay personas que son pasajeras en la vida y que no vale la pena insistir, o peor, sentirse del orto por no saber construir o mantener algo que en realidad se construye y se sostiene de a dos.
Me cuesta mucho hablar sin trabarme y cuando logro sacar una frase entera sin problemas y del otro lado me dicen QUE? me quiero arrancar la cabeza y patearla como una pelota de rugby.