Si no aprendés a calmarte, cualquier palabra te desestabiliza. Si no aprendés a valorarte, cualquier rechazo te destruye. Si no aprendés a priorizarte, cualquier persona te manipula. Al final no se trata de los demás, se trata solo de vos.
Que privilegio estar cansada por el trabajo que una vez le pediste al universo.
Que privilegio estar abrumada por crecimiento con el que antes soñabas.
Que privilegio ser desafiada por una vida que diseñaste con propósito.
Que privilegio crecido tanto que ya no te conformas con lo que antes solo tolerabas.
-Anónimo