Después de escuchar el discurso de Cepeda, me queda la tranquilidad de haber votado por convicción. Habló con respeto, llamó al diálogo y no recurrió a insultos ni a discursos de odio. Muchos lo juzgaron pensando que sería igual a Petro y terminamos perdiéndonos la oportunidad de conocer a un gran hombre. Qué lástima.