El terremoto de agosto dejó a cientos de miles de colombianos esperando una reconstrucción estancada. Las viviendas y escuelas prometidas ni siquiera cuenta con planos.
“Yo me quedo con Yair Acuña porque Galan es muy cobarde”
Cuando a Abelardo si le parecía decente uno de los tipos más corruptos de este país.
La incoherencia como siempre.
Por qué es una noticia que el presidente tenga calor??? Esta revista ahora es como TV y Novelas... y por qué gente que sigo, sigue trayéndome este tipo de cosas al TL... sean serios. 😅🫠
Votamos contra el PETRISMO y terminamos eligiendo un proyecto que puede resultar mucho más peligroso para la democracia.
Lo que está ocurriendo con el gobierno de ADLE empieza a parecerse demasiado a un libreto conocido: el del populismo autoritario que no necesita declarar una dictadura para conformarla.
La estrategia está destinada a descabezar cualquier liderazgo independiente, especialmente de la derecha, el empresariado y los medios, capaz de convertirse mañana en un contrapeso al poder presidencial.
Miremos la secuencia.
Salió Luz María Sierra, directora de El Colombiano, después de años de ejercer un periodismo crítico frente al gobierno de Gustavo Petro.
Después vino Bruce Mac Master, presidente de la ANDI, uno de los dirigentes empresariales con mayor capacidad de interlocución y articulación del empresariado.
Antes fue Camila Zuluaga y Ana Cristina Restrepo, esta última una de las periodistas que más duramente había cuestionado a De la Espriella y que atribuyó públicamente la decisión a presiones del Gobierno.
Y ahora las tensiones parecen desplazarse hacia otros referentes del empresariado antioqueño, donde figuras como Manuel Santiago Mejía tienen una enorme capacidad de convocatoria y articulación y quien está siendo atacado por las Bodegas de Suárez.
Puede discutirse cada episodio por separado. Lo que empieza a resultar inquietante es el patrón.
Mientras tanto, el Gobierno solo trabaja en construir símbolos, enemigos y relatos en vez de estar administrando el Estado.
Continúa comportándose como si estuviera en campaña permanente.
El presidente recorre el país construyendo una forzada narrativa cinematográfica de autoridad, mientras la estructura estatal continúa igual o peor de como la dejó Petro.
Tras el devastador terremoto de agosto, cientos de miles de colombianos siguen esperando que la reconstrucción se traduzca en viviendas, escuelas e infraestructura, que ni siquiera existen en papel.
Y simultáneamente aniquilan la cultura, los medios y lo que el propio régimen ha denominado la “Batalla Cultural” inspirados en Agustín Laje.
Estamos ante un Gobierno cuya prioridad es controlar el relato mientras aniquila los contrapesos.
El populismo autoritario contemporáneo no siempre llega con tanques.
A veces llega mediante la polarización permanente.
Necesita enemigos.
Desacredita periodistas.
Presiona instituciones.
Intimida organizaciones independientes.
Convierte al líder en protagonista cotidiano.
Y, sobre todo, procura que ninguna figura con suficiente legitimidad social, económica o política pueda convertirse en un contrapeso.
Lo peor es que el rumbo del país está en manos del jefe de la propaganda negra, el GOEBBELS Colombiano, el líder de las bodegas:
Carlos Suárez,
el mismo que se quedó con la joya de la corona: Ecopetrol,
el mismo que pone y quita ministros,
El mismo que manda sobre el presidente.