Esta sensación de mierda que hoy vive el mundo River no la merecen Beltrán, Acuña, todos los pibes menores de 21 que pusieron la cara, y un puñadito muy chiquito de otros jugadores. El resto no hizo ningún mérito real para seguir en el club después de junio. Si queremos volver a ver al River que alguna vez fue la reestructuración futbolística tiene que ser total, y eso tenía que pasar aunque hoy hubiésemos ganado esta final que literalmente estaba ganada.
Sin Acuña. Sin Driussi. Con Montiel en una gamba y errando el penal que nunca erra. Con Moreno también lesionado. Con fútbol. Con intensidad. También con huevos. Con el emuje de 90000 personas. Sin ayudas arbitrales porque fueron dos penales gigantes. Sin secarle la nuca a los mafiosos. Hoy jugaste contra un equipo grande de verdad, Di María. Seguí festejando falsos títulos en una combi y mirá la final por TV, demagogo de circo.