Verse con los ojos más compasivos disponibles, ofrecer un abrazo donde seríamos prontos a lanzar un juicio. Escoger conscientemente las palabras con las que nos guiamos. Que nadie nos enseñó cómo estar aquí, lo estamos todos descubriendo.
Uno de los peores sentimientos es cuando vas a dormir, miras el techo, te salen lágrimas y sientes ese dolor o vacío en el pecho y te preguntas ¿por qué me pasa esto si todo estaba bien?.