“Yo os invito a que miréis a los lobos, a las águilas, a los bosques y a los ríos como lo que realmente son: parte de nosotros mismos. Porque si exterminamos a los animales estaremos destruyendo también nuestra propia alma."
Félix R. De la fuente ✍️
#DiaInternacionalDelLobo
He leído la columna de Ana Iris Simón sobre los hoteles adults only.
Mira que escribe bien, pero siempre hay algo que me chirría en sus planteamientos, y en esta ocasión también.
El debate es interesante.
Ella lo cuenta como si el mercado se hubiera inventado la demanda: el capitalismo trocea la realidad, expulsa a los niños del espacio común y les vende la parcela sin críos a los amargados dispuestos a pagarla.
Qué harían sin echarle la culpa al capitalismo de todo.
Pero la realidad es que el mercado pocas veces inventa la demanda: la detecta y la cubre.
Y la pregunta que ella no se hace es de dónde ha salido la demanda, porque hace treinta años no existía en España.
El primero abrió en 2007 en Canarias y su expansión estos últimos años ha sido fulgurante.
Los niños han estado siempre en los hoteles, en las bodas y en las sobremesas.
Los que ya tenemos una edad crecimos en restaurantes llenos de ellos y a nadie se le ocurría pedir un comedor sin niños.
¿Qué ha cambiado desde entonces?
Los niños desde luego que no, revoluciones tecnológicas aparte.
Lo que ha cambiado es lo que hacen los adultos que van con ellos.
Hemos pasado de educar a “acompañar”, de poner límites a “validar emociones”.
Hay toda una corriente de crianza, con sus gurús, sus libros y sus cuentas de Instagram, que sostiene que decirle que no a un niño lo frustra y que frustrarlo lo traumatiza.
¿Es eso capitalismo?
El resultado son padres que no cortan una rabieta porque eso sería invalidar al niño, y que, como dice Ana Iris, hacen scroll tranquilamente pero no en la piscina “adults only”, sino en el restaurante de un hotel normal donde su hijo convierte el bufé del desayuno en un parque de bolas.
Y a partir de ahí pasa lo previsible.
Convivir con niños siempre ha tenido un coste en “molestias”, y era perfectamente asumible porque había unos adultos gestionándolo.
El que diga lo contrario miente.
Cuando esos adultos dimiten de sus funciones, el coste lo paga el de la tumbona de al lado, que a lo mejor tiene siete días de vacaciones al año y no quiere gastarlos aguantando rabietas de desconocidos.
Ahí, y solo ahí, aparece el hotelero con su cartel de adults only, que llega el último a la cadena, como llega siempre el mercado: a cubrir el hueco que otros dejaron antes.
En lo que s�� estoy de acuerdo con ella es en que los niños aprenden a ser adultos conviviendo con adultos. Claro que sí.
Pero convivir es precisamente lo que ya no se enseña: normas, límites, un “aquí no se grita” y un “pídele perdón al señor”.
La comunidad que Simón reivindica la sostenían los padres que educaban para ella.
Y luego está el comodín de siempre: la culpa es del capitalismo. Cómo no.
Es un diagnóstico comodísimo, porque si el culpable es el sistema, nadie tiene que mirarse al espejo: ni el padre que no educa, ni el que ha convertido al niño en el centro del universo.
En algo sí tiene razón: si el capitalismo ha aportado algo a esta historia son las pantallas.
Hay una industria entera diseñada para capturar la atención de los niños, y eso ha puesto el atajo a huevo.
Pero la tablet no llega sola a la mesa del restaurante: se la pone delante un adulto que ha decidido que es más cómodo silenciarlos que educarlos.
El capitalismo tendrá mil pecados, pero no le ha quitado a ningún padre la capacidad de decirle que no a su hijo.
Así que sí, es el mercado, amigo. Pero el mercado va siempre detrás.
Delante va una generación de padres convencida de que educar y decir “no” es traumatizar.
Mientras eso no cambie seguirán abriéndose hoteles sin niños, por muchas columnas que se le dediquen al asunto un sábado en El País.
Llámame rara por no querer estar en la piscina de un hotel que me ha costado un ojo mientras un niño me chilla al lado o me salpica tirándose al agua. Mientras los padres, eso sí, se relajan sin prestarles si quiera atención.
Y por su puesto no es culpa de los niños.
Estaba claro. Sábado y subnormales ya metiéndose a pie, con los perros, motos o bicicletas por el área quemada de
#IFLaVallDUixó.
Espero que las autoridades competentes después de visualizar cada vídeo que hay por redes sociales, sancionen a los que inflingen la prohibición.
Lo diré alto y claro debemos legislar contra los youtubers, así de claro ya está bien que payasos que no saben ni por dónde les sopla el aire esten exaltando el fascismo el racismo el machismo y la xenofobia con total impunidad.
Después de 7 días de trabajo ininterrumpido las 24 horas del día, se ha conseguido dar por estabilizado el #IFLaValldUixó.
Queda mucho trabajo por delante, pero es momento de reconocer el gran esfuerzo de TODO el dispositivo que ha hecho posible llegar a estabilizar el incendio.
Enhorabuena, y a continuar trabajando en la extinción de este gran incendio que ha afectado a 9.568Ha.
Ni una sola vez lo veréis ponerse a disposición del gobierno durante una crisis, ni lo veréis proponer soluciones serias, ni lo veréis ayudar en lo más mínimo. Su único discurso es del odio. Al d fuera y al d dentro. Abascal es esa mala gente q camina y va apestando la tierra...
Ja està bé de fer polítiques de merda i passant la creïlla calenta entre uns i altres com si ls gent fórem sucnormals. Vau estar 8 anys al Govern i no vau fer figa. No anem a passar ni una a ningú, estem farts.
🔥 Costa entendre la magnitud d'un incendi... fins que el poses sobre el mapa de la teua ciutat.
Això és el que ja ha cremat a la Vall d'Uixó.
PP i Vox retallen la prevenció, neguen el canvi climàtic i prioritzen els bous abans que protegir els nostres boscos.
Més d’un any de vaga porten els bombers forestals de Madrid i esta pocavergonya fa el teatret amb llàgrimes de cocodril i tots a aplaudir🤦🏽. Poc ens passa.
El cambio climático NO provoca incendios. Lo que hace es crear la condiciones para que sean más probables, más grandes y más destructivos.
No los provoca, pero los hace—mucho—peores una vez provocados.
(No creo que sea tan difícil de entender)
Con los 16.000 evacuados en València hacemos los 104.000 evacuados.
Cuando queráis, gente, nos empezamos a tomar en serio la crisis climática.
Y la de vivienda. Y la de sanidad. Y la de educación. Cuando queráis, nos ponemos a ser un país serio.
Lo que más me ha impresionado de la Velada del año son los bomberos forestales tragando humo en turnos maratonianos en pleno julio mientras pelean por un Estatuto Básico y un convenio digno que les reconozca la categoría profesional.
la gente (hombres) criticándola porque da asco y yo solo puedo pensar que esta gigachad se ha hecho 8km mientras sangraba la matanza de texas pfff tiene un coño de aquí a logroño