No es mi intención acusarlo, pero Totata siempre me está molestando. Desesperada lo amenazo con darle un paraguazo.
Totata: Mejor dame una hermana.
Yo: Pero te la llevas, porque siempre la regresas.
Totata: Mejor no me arriesgo.
Mientras le ayudaba a Totata a cambiarse de ropa, puse el celular en altavoz para que hablara con noaui (mi tía) y le dice: Ya le dije a Pau que se dé la vuelta para que no vea mis “lalitas”. Son viejas pero aún se antojan.
Totata: ya pensé cuál será mi última broma antes de petatearme. Ya que esté dentro de “la caja”, les voy a tocar y me sentaré a saludar. Jajajaja. ¿Se imaginan?
Disfruto que se invente travesuras y que lo disfruta.
Las despedidas de Totata van con la mano levantada a manera de agradecimiento y acompañadas con alguna frase: Buenas noches querido pueblo. Fue un placer compartir con ustedes.
Saliendo de un local le digo a Totata que se agarre, refiriéndome a que se apoye en mí para caminar. Me responde: ¡Ay! Yo me iba a agarrar de la qué pasó a lado.
Dejé mi celular en la mesa y de pronto no lo encontré. Al no verlo pregunté por él.
Totata entre risas me dijo: ¡si yo estoy viendo la tele! ¿Por qué me acusas?
Empecé a reír porque yo no sabía que lo había escondido y de lo nervioso que se sintió, solito se acusó.
En varias ocasiones Totata me ha dicho que ya no salga a trabajar y me quede con él.
Una vez le respondí: pues debo ir a trabajar porque tú no quieres mantenerme.
Totata: Sí te mantengo, pero te mantengo ocupada. Ponte a lavar el patio.
Estaba cantando en el comedor con Totata a mi lado. En eso, le llaman por teléfono y después de las formalidades, dijo: Es Paulina cantando, está ensayando porque nos vamos a ir a trabajar a los camiones. Mientras ella canta, yo toco el tambor y administro el negocio.
Al término de una acalorada discusión porque Totata no quería cubrirse del frío me reclama: ¡Ay! Ya me tratas como viejo (entiéndase como alguien que perdió la jovialidad).
Yo: No como viejo, sino como anciano (el patriarca de la familia).
Ambos reímos.
Los pleitos que tenemos Totata y yo.
Yo: Ya no pasearé a tu perra. Ya me cae gorda.
Totata: (Hablándole a su perra) No le hagas caso. Si no te pasea, la muerdes.
Totata: En la madrugada, siempre me levanto a la misma hora para ir al baño.
Yo: ¿De verdad? ¿Eso qué quiere decir?
Totata: Que tengo una cola muy educada.
Yo: ¡Hay flan de postre!
Totata: ¿Me toca uno?
Nonana (mi mamá): Deje lo pruebo. Si está rico, no le toca.
Totata levantó el pulgar aprobando la broma.
¡Me lo chamaquearon!
Noueyitata: quiero presentarte a mi candidata para novia.
Yo: ¿¿¿Cómo que novia??? No, no, no. ¿Y si no me gusta?
Noueyitata: pues busco otra.
Primero me sentí satisfecha con su respuesta, después me di cuenta que me volvió a chamaquear.
Anécdota publicada hace un par de años.
Yo: Papá, mi hermana y yo queremos ver una serie de televisión. ¿Quieres verla con nosotras? La veríamos aquí contigo (refiriéndome a su cuarto).
Totata: ¿Qué no tienen dónde verla?
Yo: ¡Uy! Pues si no nos quieres aquí la vemos en otro lado.
Nos hizo ver 3 capítulos.