El ser humano es sujeto del deseo, y el deseo es siempre deseo de otra cosa, que es lo mismo que decir que el destino de todo deseo es la insatisfacción. Siempre habrá algo que nos falte; y nadie lo puede todo.
Hay que tener cuidado con creer que las decisiones correctas son las que siempre terminan bien, hay decisiones que son correctas aunque terminen mal. La felicidad es una cuestión azarosa en la vida, pero lo que no es azaroso es esforzarse todo el tiempo por intentar ser merecedor
Cada vez que aceptas menos de lo que mereces, sin darte cuenta, vas moldeando tu propia idea del valor que tienes, lo que toleras no solo habla de la otra persona, también le habla a tu propia estima de ti..
Porque cuando normalizas el desinterés, el desprecio o la indiferencia, estás diciéndole a tu mente que eso es suficiente para ti y con el tiempo eso se vuelve tu nuevo estándar.