—¿Debía preocuparme cuándo siempre has esclarecido qué nunca necesitas ayuda? Tu orgullo era superior y ahora me reclamas ausencia.
Mantiene afabilidad pese a la obligada atención, posando oculares gélidos azulados sobre aquel que ha sido motivo de bienvenida a la mansión, y +
ahora...
—Te dejé una carta. No me fui sin despedir... ¿Me necesitabas a mi o a mi sangre? Porque pareces perdido sin ella.
Es más, ubica el collar con hedor propio que toma con una de sus hábiles en una terneza en tal cristal, a sabiendas de que es consciente de ello y +
—Me dejarás sin respiración.
Como si tuviese. Hace siglos que dejó de depender del oxígeno.
Observa a aquel con una sonrisa, pareciéndole enternecedor el intento.
—O posiblemente seguiré siendo guapo, ¿no crees?
—Se alza un poquito y estira un brazo, sin pena ni vergüenza, tratando de alcanzar la nariz impropia y, mínimo, pellizcarle de forma graciosa.—
¿Y si me llevo la nariz entera?
—Descúbrelo.
Espera a que simule colocarse de puntillas al intentar saciar la curiosidad de aquel.
Es una especie de pegatina. Un adorno insignificante pero llamativo, de nuevo.
—¿O prefieres intentar quitármelo?
—La sed se aprende a controlar pero no con tiempo, si no memorizar cual es tu límite como alimentación, pequeño.
Es decir, si lo ha hecho con humanos porque entonces es tarde para otro tipo de técnica. Aunque claro, la hambruna siempre es una tortura más que una necesidad +
¿Lo es? Una lástima no ser el primero.
—Por tu postura. No estás recto.
Señala la evidencia por como parece doblado, aunque pronto es Dragos quien acciona lo mismo pero exagerándolo por su menudo tamaño.
— Más curiosos eran los vampiros. Sobretodo porque Dragos hacía el tercero que veía en menos de medio año.
Alcé la cabeza, señalándome a mí mismo.—
¿Yo? ¿Por qué?
Y no es que lo haya visto... Pero su intuición es un fenómeno.
—A ti no te quedaba bien éste trozo de comida pero no te preocupes, ya te he salvado. Puedes seguir hablando.
Dragos si cedería a la voluntad de una reverencia, pero si parece querer ocultarse de esa forma supone que es porque detesta que le traten como de la realeza. Así que puede otorgarle uno cordial, humanizado como es en otros términos de una plaga como si se tratase.
—Deberías +
— tampoco es que Evan sea un genio en ocultar su identidad. ¿Cómo podría siquiera disimular que es de la realeza si cada vez que se presenta a alguien hace una reverencia que nunca es correspondida?
tener cuidado. No anhelo provocarte ceguera.
Usa tono jocoso, adecuado para la situación. Es más, acerca la contraparte de un dígito para quitar restos del alimento por extremos labiales ajenos sin ninguna intención más allá que desprender suciedad.
Después, lo retira. +