Tiene miedo? Tiene angustia? Tiene problemas?
ACUDA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS.
Tiene alegrías, tiene paz? Tiene por que agradecer?
ACUDA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS.
Hoy comienza junio, mes del Sagrado Corazón de Jesús.
No es una devoción sentimental. Es volver al centro del Evangelio: Cristo nos ama con un Corazón humano y divino, traspasado por nosotros, vivo en la Eucaristía y abierto para nuestra salvación.
1️⃣ La devoción al Sagrado Corazón nace de una certeza sencilla: Dios no nos ama “en general”. Nos ama en Cristo, con amor concreto, fiel y personal.
Mirar su Corazón es aprender cómo ama Dios.
2️⃣ El Corazón de Jesús nos lleva a la Encarnación.
El Hijo de Dios no nos ha amado desde lejos. Ha asumido nuestra carne, nuestras lágrimas, nuestro cansancio y nuestras heridas.
Y desde ahí nos ha amado hasta el extremo.
3️⃣ El P. Mendizábal insistía en que el Corazón de Cristo no es una idea bonita, sino una escuela de vida cristiana.
Mirarlo es aprender a pensar, amar, sufrir, perdonar y entregarse como Cristo.
4️⃣ Esta devoción no consiste solo en “tener devoción”.
Consiste en dejarnos formar por Él.
Que su paciencia corrija nuestra dureza.
Que su mansedumbre cure nuestra soberbia.
Que su gracia transforme nuestra vida.
5️⃣ El Corazón de Jesús es fuente de gracia.
No nos acercamos a Él para hacer buenos propósitos a base de fuerza humana, sino para recibir su amor, su perdón y su vida.
La santidad nace de la gracia acogida.
6️⃣ Por eso esta devoción es profundamente eucarística.
El mismo Cristo cuyo Corazón fue traspasado en la Cruz se nos entrega en cada Misa.
La Eucaristía es el amor vivo de Cristo que sigue dándose por nosotros.
7️⃣ Junio es un buen mes para volver a la Misa con más amor.
No como quien cumple.
No como quien pasa por una costumbre.
Sino como quien se sabe esperado por el Señor.
8️⃣ También conviene recuperar los primeros viernes.
Confesarse, comulgar en reparación al Sagrado Corazón y vivir ese día con especial amor a Cristo.
No es magia ni superstición: es pedagogía espiritual de fidelidad.
9️⃣ ¿Y qué significa reparar?
Reparar es amar donde otros no aman.
Adorar donde otros desprecian.
Pedir perdón donde otros hieren.
Responder con fidelidad donde hay indiferencia.
🔟 Durante este mes podemos vivir la reparación de forma concreta:
Confesión bien hecha.
Comunión con más conciencia.
Hora santa.
Visita al Santísimo.
Pequeños sacrificios.
Perdón.
Cuidado de la lengua.
Oración por los sacerdotes.
1️⃣1️⃣ También se repara viviendo mejor la propia vocación.
En casa, en el trabajo, en la comunidad, en el sacerdocio, en la vida consagrada, en la enfermedad, en la cruz ordinaria de cada día.
Ahí se ama de verdad al Corazón de Cristo.
1️⃣2️⃣ Consagrarse al Sagrado Corazón es decirle:
“Todo lo mío es tuyo: mi vida, mi casa, mis heridas, mi historia, mis afectos, mis luchas y mis esperanzas.
Reina Tú en mí, porque yo solo no sé ordenar mi corazón”.
1️⃣3️⃣ Este mes de junio puede ser una buena ocasión para renovar la imagen del Sagrado Corazón en casa.
No como decoración religiosa, sino como memoria visible de quién debe reinar allí:
Cristo, su amor, su perdón, su paz y su gracia.
1️⃣4️⃣ Vivamos este mes con más Eucaristía, más confesión, más adoración, más reparación y más confianza.
El mundo no necesita cristianos enfadados, sino corazones configurados con el Corazón de Cristo.
Y eso empieza de rodillas.
#SagradoCorazónDeJesús #CorazónDeJesús #MesDelSagradoCorazón #Eucaristía #Reparación #PrimerosViernes #IglesiaCatólica
Quieres amar a la Virgen? Pues, ¡trátala! ¿Cómo? Rezando bien el Rosario de nuestra Señora. Pero, en el Rosario... ¡decimos siempre lo mismo! ¿Siempre lo mismo? ¿Y no se dicen siempre lo mismo los que se aman?...
San Josemaría Escrivá
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén 🙏
Las lecturas de hoy nos ponen delante una pregunta incómoda: ¿hay fruto real en nuestra vida cristiana o solo hojas?
Porque se puede tener apariencia de fe, lenguaje religioso y mucha actividad… y, sin embargo, poca oración, poca caridad y poco perdón.
1️⃣ San Pedro nos recuerda que todo carisma recibido es para servir: «como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios».
La gracia no se guarda en una vitrina. Se recibe para entregarla.
2️⃣ La vida cristiana no consiste en exhibirse, sino en amar con obras: «mantened un amor intenso entre vosotros».
Ese amor no es sentimentalismo: cubre heridas, sostiene al débil, perdona, acoge y sirve sin protestar.
3️⃣ Jesús se acerca a la higuera buscando fruto.
Y encuentra hojas.
Es una imagen seria: también nosotros podemos dar mucha impresión exterior y, por dentro, estar secos de oración, humildad y conversión.
4️⃣ Luego Jesús entra en el templo y lo purifica.
No soporta que la casa del Padre se convierta en mercado.
La fe no puede reducirse a intereses, cálculos, prestigios o apariencias. La casa de Dios es casa de oración.
5️⃣ El templo purificado y la higuera seca dicen lo mismo: Dios no se conforma con fachada religiosa.
Quiere fruto.
Quiere un corazón que ore, que crea, que sirva y que perdone.
6️⃣ Por eso Jesús termina hablando de la fe y del perdón.
«Tened fe en Dios».
Y también: «cuando os pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros».
No hay oración cristiana auténtica con el corazón cerrado al perdón.
7️⃣ Hoy podríamos pedir al Señor tres gracias muy concretas:
que purifique lo que en nosotros se ha convertido en mercado;
que haga fecunda nuestra vida;
y que nos enseñe a servir con la fuerza que Él concede.
8️⃣ El cristiano no está llamado a tener solo hojas, sino fruto que permanezca.
Y ese fruto nace donde siempre ha nacido: en la oración, en la gracia, en la caridad, en el perdón y en una vida entregada al servicio de Dios y de los hermanos.
#EvangelioDelDía #Liturgia #Oración #Fe #VidaCristiana
Hay almas que desprecian Mis gracias y Mi amor; no quieren oír Mi llamada y van al abismo infernal. La pérdida de almas Me sumerge en tristeza mortal. A pesar de ser Dios, no puedo ayudar al alma que Me desprecia porque, en su libre voluntad, el alma puede despreciarme o amarme.
ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
Espíritu Santo,
luz de Dios, entra en mi corazón. Fortalece mi fe, mi esperanza y mi caridad; calma mis miedos y enséñame a vivir con humildad y alegría.
Sopla sobre mis heridas, guía mis pasos y hazme fiel al Señor, en lo pequeño y en lo grande, siempre.
Amén.
Don Manuel Robles
Rector de la Basílica del Sagrado Corazón
Gijón
Jesús dice: No es digno de mí el que ama a su padre o a su madre más que a mí; no es digno de mí el que ama a su hijo o a su hija más que a mí. No es digno de mí el que no toma su cruz para seguirme.
Mt. 10, 37-38
¡Señor, ayúdame a esparcir Tú fragancia! •*•*•*•*•*•*•*•🔨🤎🪚
ORACIÓN A
SAN JOSÉ OBRERO
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Nos dirigimos a ti, Oh bendito San José, nuestro protector en la tierra, como quien conoce el valor del trabajo y la respuesta a nuestro llamado.
A través de tu Santa Esposa, la Inmaculada Virgen Madre de Dios, y sabiendo el amor paternal que tuviste a nuestro Señor Jesús, te pedimos nos asistas en nuestras necesidades y fortalezcas en nuestros trabajos.
Por la promesa de realizar dignamente nuestras tareas diarias, libranos de caer en el pecado, de la avaricia, de un corazón corrupto. Se tú el solicito guardián de nuestro trabajo, nuestro defensor y fortaleza contra la injusticia y el error.
Seguimos tu ejemplo y buscamos tu auxilio.
Socórrenos en todos nuestros esfuerzos, para así poder obtener contigo el descanso eterno en el Cielo.
✨🤎Amén🙏🙏
#PatronoDeLosTrabajadores
#ElSantoDelTrabajoSilencioso
#MiercolesDedicadoASanJose
Jesús le dijo: “Vete; tu fe te ha salvado”. Al momento recobró la vista y comenzó a seguirlo por el camino.
LECTURAS Y SANTO EVANGELIO DEL DÍA
Jueves de la VIII semana del Tiempo ordinario
Primera lectura
1 Pedro 2, 2-5. 9-12
Hermanos: Como niños recién nacidos, deseen una leche pura y espiritual, para que crezcan hasta alcanzar la salvación, ya que han probado lo bueno que es el Señor.
Acérquense, pues, al Señor Jesús, la piedra viva, rechazada por los hombres, pero escogida y preciosa a los ojos de Dios; porque ustedes también son piedras vivas, que van entrando en la edificación del templo espiritual, para formar un sacerdocio santo, destinado a ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios, por medio de Jesucristo.
Ustedes son estirpe elegida, sacerdocio real, nación consagrada a Dios y pueblo de su propiedad, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. Ustedes, los que antes no eran pueblo, ahora son pueblo de Dios; ustedes, los que antes no habían alcanzado misericordia, ahora han alcanzado misericordia.
Queridos hermanos, como a extranjeros que viven fuera de su patria, les recomiendo que se alejen de las pasiones bajas, que hacen la guerra al espíritu. Vivan entre los paganos de modo ejemplar; pues si los llegan a acusar de malhechores, las buenas acciones de que son testigos los harán a ellos glorificar a Dios el día del juicio.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
99, 2. 3. 4. 5
R/ El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo.
Alabemos a Dios todos los hombres, sirvamos al Señor con alegría, y con júbilo entremos en su templo.
R/ El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo.
Reconozcamos que el Señor es Dios, que él fue quien nos hizo y somos suyos, que somos su pueblo y su rebaño.
R/ El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo.
Entremos por sus puertas dando gracias, crucemos por sus atrios entre himnos, alabando al Señor y bendiciéndolo.
R/ El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo.
Porque el Señor es bueno, bendigámoslo, porque es eterna su misericordia y su fidelidad nunca se acaba.
R/ El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo.
Aclamación antes del Santo Evangelio
Jn 8, 12
Aleluya, Aleluya, Aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida.
Aleluya, Aleluya, Aleluya.
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN
MARCOS 10, 46-52
En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó en compañía de sus discípulos y de mucha gente, un ciego, llamado Bartimeo, se hallaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que el que pasaba era Jesús Nazareno, comenzó a gritar: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!” Muchos lo reprendían para que se callara, pero él seguía gritando todavía más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”
Jesús se detuvo entonces y dijo: “Llámenlo”. Y llamaron al ciego, diciéndole: “¡Ánimo! Levántate, porque él te llama”. El ciego tiró su manto; de un salto se puso en pie y se acercó a Jesús. Entonces le dijo Jesús: “¿Qué quieres que haga por ti?” El ciego le contestó: “Maestro, que pueda ver”. Jesús le dijo: “Vete; tu fe te ha salvado”. Al momento recobró la vista y comenzó a seguirlo por el camino.
Palabra del Señor
Tengo un amigo que acaba de cumplir 38 años.
No fuma. Hace CrossFit tres veces por semana. Come quinoa sin que nadie le obligue. Se hace analíticas cada año. Es, en todos los sentidos, lo que llamaríamos "una persona sana".
Hace dos meses le diagnosticaron un cáncer de recto.