@cityoflightsx deslizó de un lado a otro, uno por uno, los diferentes retratos y paisajes tomados desde la visión de esa mujer.
—¿Tienes aquí tu instrumento de trabajo?
Quiso saber, con interés repentino.
@cityoflightsx digno de admirar. Florence se perdió en las facciones de la persona fotografiada, deslizó la yema de los dedos sobre la misma y después alzó la mirada hacia la contraria.
Lo hizo de forma efímera. Como si tuviera la necesidad de comprobar la dueña de aquella obra.
En silencio>
@cityoflightsx silla frente a la contraria y estiró el brazo por la mesa para que le entragara su portfolio.
—No haga que me arrepienta de haber perdido mi tiempo.
@cityoflightsx Florence no quiso decir nada más. Simplemente la guió hacia su despacho y dio otro sorbo al café mientras la chica se ubicaba.
—Va a tener que hacerlo muy bien.
Terminó sentandose en su>
@cityoflightsx escuchaba a esa mujer.
¿Sabía a caso a quién se estaba dirigiendo para hablarle de esa manera?
La CEO levantó una ceja y tras varios segundos en silencio, rompió el contacto visual.
—Sígueme.
@cityoflightsx Creía que Evans había sido lo suficientemente claro con las personas que postulaban esa mañana. Al parecer, a la que tenía delante, no le había llegado la indicación de la misma manera. Florence inclinó el café posando el borde del vaso sobre su labio inferior, mientras>
@cityoflightsx indignación, pero a la CEO no le importó lo más mínimo.
Cuando volvió, todos los que allí habían estado esperando, se habían ido. Todos menos una mujer. Una especialmente joven.
Florence se detuvo a unos metros, con la mano izquierda en el bolsillo del pantalón clásico que >
Prefiero que no desaparezcas, Elian.
—Esta vez no había pedido la jarra, pero esperó que le sirvieran y miró a la mantícora.
Pelo cuidado y… ese abanico, desde que me lo dejaste aquella noche, comprendí que uno de esos no me vendría nada mal.