Fue un sacerdote católico, Lazzaro Spallanzani, quien en 1777 demostró que el contacto entre el semen y el óvulo produce la fecundación.
Sólo en 1875 Oskar Hertwig pudo constatar la fusión de los núcleos del espermatozoide y el óvulo, gracias al nuevo microscopio de Carl Zeiss.