Que parte terrible del duelo es acordarte del sabor de una comida hecha por esa persona que ya no está. Es viernes y me desgarran por dentro las ganas de unos chinchulines de mi papá, no quiero cualquiera, quiero los suyos. La concha de dios.
Que difícil es esa etapa de la vida cuando se muere un familiar y te das cuenta que la vida sigue, que el mundo sigue su curso normal y tu debes continuar con ese dolor encima, te das cuenta lo pequeño e insignificante que eres en la tierra.