Hilo de canciones (en inglés) que tu papá, el tío rockero o el viejillo locutor de la radio cuando las nombran dicen su título en español.
La primera:
En la esquina
“New HIV infections declined globally from 2.1 million in 2010 to 1.2 million in 2025, and AIDS-related deaths declined from 1.3 million in 2010 to 570,000 in 2025, the lowest in more than 30 years, the report found” https://t.co/Md1ZRobfwc
El fútbol americano, a veces, tiene un sentido del humor retorcido.
Hace nada, New England era un desierto. Un equipo fantasmagórico arrastrando las cadenas de un 4-13 que daba pena, que daba vergüenza. Un equipo que parecía condenado a vivir de los recuerdos de una dinastía enterrada. Pero el deporte, como la vida misma, da vueltas que nadie entiende. De pronto, en un abrir y cerrar de ojos, pasamos del sótano al Super Bowl. Del olvido, a la gloria.
Hoy el calendario ya no es un aliado; es un examen de conciencia.
Lo de Drake Maye no tiene explicación racional. El muchacho dejó de ser una promesa para convertirse en una amenaza. Se mueve, lanza y castiga como un finalista al MVP. Y si en junio se confirma lo que todos susurran, si AJ Brown aterriza en Foxborough, esto deja de ser una reconstrucción para convertirse en una declaración de guerra. Ya no hay excusas. El ruido de los escándalos queda ahí, en la periferia, mientras en el vestidor se respira otra cosa.
Miren el camino. Seattle, Múnich, Kansas City. Aduanas donde se paga con sangre. Ya nadie nos ve con lástima. Ya no somos la víctima, y ellos lo saben.
¿Sienten ese rechazo? ¿Escuchan ese murmullo de la liga que vuelve a señalar a los Patriots? Es el síntoma más claro de que estamos de regreso. Porque en Foxborough, cuando no te odian, es porque no importas. Y hoy, New England vuelve a importar. Nosotros vs. el mundo una vez más.
Un refrán aplicado en este contexto reza: “El miedo no anda en burro”. La liga quiere convencernos de que el calendario es brutal, quiere que sintamos el complejo de inferioridad, el síndrome del impostor… no quieren que recuerden que este siempre fue nuestro lugar. Que nosotros ganamos a base de sangre, sudor y furia.
Nación, hemos vuelto. Nuestro camino nunca será fácil, siempre habrá quienes nos vean caer y nosotros debemos permanecer inmutables. Este es el “Patriots Way” que nos llevará directamente a nuestro lugar natural: EL TRONO DE HIERRO DE LA NFL.
Ahora, como dirían por ahí: “Se viene lo bueno”.
Ufff, vean nada más esto.
El mosaico de la afición de Tigres para André-Pierre Gignac.
El Volcán entero a los pies del Bomboro.
Qué manera de agradecerle a su máxima leyenda.
Honor a quien honor merece 🇲🇽🐯🇫🇷
This is all I needed to see. That my guy cares as much as we do. We’ll be back. Nobody expected us to be here. The future is still so so so bright. #nepats
Nos devolvieron la ilusión. Fue una temporada increíble. Gracias.
Con fe en lo que vendrá. Pobre de aquel que quiera robarnos la ilusión. 💪🏽❤️💙
#NEPats