soltar nunca es fácil. Y mucho menos cuando se trata de soltar a alguien que para ti es importante. Despedirse por obligación duele, tanto, que a veces te rompe en tantos trozos que dudas que puedas volver a ser. Pero con el tiempo te das cuenta de que era lo mejor que podías
La gota q derramó el vaso no es el enojo, es el cansancio, xq cuando uno se cansa la mentalidad cambia, no avisas, no perseguis, no rogas, no esperas, no corres, no te interesa mas, y te detenes, cerras el libro, apagas la luz, bajas el telón, y punto final.