Nos va a llevar un tiempo, porque perder una final duele, y al dolor hay que darle su lugar. Pero un día nos vamos a despertar y nos vamos a acordar, sobre todo, de las cosas increíbles que hizo Messi en su atardecer, y de lo que sufrimos con Cabo Verde, y de cómo resucitamos en 12 minutos en octavos, y de los goles de Julián y Lautaro contra Suiza, y de cómo se lo dimos vuelta a los ingleses en la semifinal. Y vamos a darnos cuenta de que hicimos un Mundial increíble, y todo mientras teníamos que bancarnos a un montón de imbéciles que hablaron hasta por los codos, imbéciles que no tienen ni idea de fútbol ni de nuestro modo de ser y de actuar, tejiendo teorías conspirativas que nos indignan, pero en el fondo deberían causarnos gracia.
Los más grandes ya lo vivimos en Italia 90: hay Mundiales que no te dejan una estrella más en el pecho, pero alimentan tu Historia.
Así que gracias, Selección Argentina. Un abrazo grande y gracias por todo.
Habrá habido equipos tan buenos como éste desde lo futbolístico, pero no desde lo humano. Nunca en el deporte las palabras "Coronados de gloria vivamos, o juremos con gloria morir" sonaron tan fuerte. Ganen o pierdan, atacan. Ojalá hoy tengan el triunfo. La gloria ya la lograron.
Tenemos a un tipo formado en la mejor academia futbolística de ellos que decidió jugar para nosotros. No recuerdo qué prócer se formó militarmente en España para luego pelear contra ellos. Ah, si, San Martín, que cruzó Los Andes con 39 años.
En un momento del partido Cuti Romero mandó a pedir AGUA BENDITA para ponerse y la terminó compartiendo con Licha Martínez. Acá el momento preciso donde sacaron las malas vibras para afuera.