¿Qué ganó el Gobierno bajando cuadros del Museo Nacional? Nada. ¿Qué ganó la oposición? Una causa, una marcha y dos días de titulares. Pelea innecesaria y autogol.
Revisar el Twitter en estos días solo evidencia el desconocimiento absoluto de historia y geografía. La gente no sabe dónde está parada y la “historia” que conoce se limita a narraciones de YouTube o los relatos parcializados de profesores y líderes.
Esta lectura sobre la crisis del Parque Lleras me deja varias inquietudes. La primera, es la superficialidad con la que se abordan las causas de lo que está ocurriendo. Ni una sola reflexión crítica sobre el famoso modelo Medellín, que durante décadas se presentó como ejemplo de transformación y desarrollo. Muchas investigaciones advirtieron sobre las consecuencias de una apuesta económica que fue desplazando la vocación industrial de la ciudad para privilegiar los servicios, el turismo, los negocios inmobiliarios y la especulación. Hoy vemos algunas de esas consecuencias, pero nadie parece interesado en cuestionar el modelo que contribuyó a producirlas.
La segunda es la mirada cortoplacista y políticamente sesgada del artículo, que pretende situar el origen del deterioro en la administración de Quintero, como si estos problemas no vinieran gestándose desde mucho antes, mientras presenta favorablemente la gestión de Gutiérrez. Una lectura bastante cómoda que evita examinar las responsabilidades acumuladas de las distintas administraciones y de los sectores económicos que promovieron y se han beneficiado de ese modelo de ciudad.
La tercera, quizás la más reveladora, es que en la nota Medellín parece existir únicamente para comerciantes, inversionistas y turistas. ¿Dónde están las voces de sus habitantes, de las comunidades, de las familias desplazadas por la valorización del suelo, de quienes ya no pueden pagar los arriendos, de los trabajadores y las organizaciones sociales?
Resulta curioso, además, que se cuestionen los costos laborales mientras apenas se examinan las rentas inmobiliarias y los arriendos exorbitantes. Se lamenta la pérdida de rentabilidad de los negocios, pero poco se dice sobre los costos sociales de esa transformación urbana.
Finalmente, la pregunta no debería ser solamente cómo recuperar un territorio y la ciudad para los turistas y los negocios, sino qué modelo de desarrollo necesita Medellín y, sobre todo, cómo recuperar la ciudad para sus habitantes y comunidades.
Lo de Francia muestra que el esfuerzo del contribuyente no compra gratitud. Ayudar sin exigir nada cría monstruos que se creen con derecho a todo. No agradecen, no retribuyen y siempre exigen más. El Estado benefactor cultiva un hombre de mierda.
Hola @grok dime:
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