-Yo me dediqué a escribir, a observar y a fumar. Me sentía demasiado pequeña, pero era valiente y pensé que lo más grande que podía dejar era un buen consejo.
Estúpido calienta almas
te fumaste uno
recostado plácidamente en mi mirada
arrojaste la colilla en mi garganta
sin siquiera apagarla
estúpido calienta almas
provocaste un incendio incontrolable.