Barre un poco la cantina.
Han sido... Unos años... Solitarios.
Mejor así, ¿no?
Volvería, eso le prometió a Knives.
Que no dejaría a la humanidad, sin importar lo mucho que le odiasen.
Bebe de su copa en silencio. Recogido en la privacidad del cuarto sobre la cantina que lleva ocupando casi un año. Huiré... Y huiré... Y volveré junto a ellos. ¿Eso lo había dicho él?
Sirve un poco de vino en una copa. Observa el baúl al final de la cama.
Su pecho sube y baja lentamente.
Mira por la ventana y observa el cielo nocturno. ¿Quieres olvidarles de verdad? La pregunta flota por la habitación.
Vuelve al interior de la cantina y se apoya en la barra. Algunos viejas glorias juegan a las cartas y discuten por el resultado de sus apuestas.
Otros observan el espectaculo de baile de cabaret ahora que la cantante se ha retirado.
Y él... Él intenta olvidar.
Está fregando la entrada del local.
La música de la cantina sigue y la cantante está dejándose la voz.
Emite un suspiro mientras aprieta el palo de la fregona. Pega la oreja.
🎶For it'll be open season on you
Yeah, it'll be open season on you🎵
Traga saliva.
« Se dice que sus espiritus están aún en la mansión a las afueras de la plantación de tabaco donde los encontraron muertos.
Y están fastidiando la llegada de suministros al pueblo... —
Murmuró dando a entender que pronto el pueblo moriría de hambre.
— Esa es la parte que me ha llamado la atención. —
Hizo una pausa, como haciéndose un poco el interesante.
— Llevaban dándole problemas al Sheriff años. Y cuando finalmente encuentra su guarida... Zas. —
Chasqueó los dedos protésicos.
— Todos muertos. »
*Parpadea un par de veces tras los cristales de sus gafas mientras le ve marchar hacia adelabte, luego camina tras él arrastrando la cruz de una de las correas.*
Uhm, oí algo de unos bandidos.
— Y a mi no me gustan los donuts. —
Le da una palmadita en la espalda con la prótesis antes de echar a andar delante de él.
— El Sheriff Murdock está teniendo problemas otra vez. ¿Te has enterado?