Así que al mismo tiempo que me emociona y me hace feliz el formar una familia y tener a mis gatitas, también me aterra profundamente. Sé que la vida es valiosa porque tiene un principio y un final, pero a veces desearía que algunas cosas fueran eternas.
A menudo me da miedo permitirme ser feliz, porque sé que la felicidad es muy fugaz. Pienso mucho en cuándo habrá sido la última vez que vi a mis papás juntos, queriéndose, o cuando adoptamos a nuestro perrito. Y luego pienso en cuando se separaron y en cuando mi perrito murió.