Las mismas palabras no producen los mismos efectos. Cada quien escucha desde su propia historia, sus pérdidas, sus deseos y sus temores.
Como decía Lacan, retomando a Montaigne, “la palabra es mitad de quien la dice y mitad de quien la escucha”. Por eso uno puede saber lo que dijo, pero nunca lo que el otro escuchó.
¿Francia vs España? Nombre, amigo. Ahorita estamos debatiendo las implicaciones éticas en la sociedad actual al aplicar y replicar las reglas del método sociológico propuesto por Emile Durkheim.