Romelu Lukaku se atrevió a hacer lo que jefes de estado y periodistas no: cantarle en la cara su derrota a Trump. Primero puso sus manos en sus orejas, luego hizo una gran L con sus dedos, después se��aló al palco y terminó mofándose del bailecito de Trump
“Un obrero sin trabajo, no importa que sea o no sea marxista, no importa que sea o no sea cristiano, no importa que no tenga ideología política, es un hombre que tiene derecho al trabajo y debemos dárselo nosotros”
Saludamos a todas y todos los trabajadores en este #1DEMAYO