En los márgenes, las casas no tienen bibliotecas; a la poesía se ingresa por la música popular. Muchos piensan que el fenómeno del Indio Solari se vincula con la transgresión, pero en realidad tiene mucho más que ver con el acceso a la belleza.
Se mueren los ídolos y ves tu propia vida pasar porque eso hacen: atravesar tu vida, marcarla para siempre y el día que se van se va un poco de vos con ellos y se queda un poco de ellos en vos para siempre.
A Zelmar Michelini le decían “Pito”. O “El Flaco”. Dicen que su madre esperaba una niña y ante la sorpresa de parir un varón se inspiró en un personaje de una novela de Eduardo Acevedo Díaz que estaba leyendo. Por eso le puso Zelmar. En la escuela tenía las mejores notas pero no fue abanderado porque, según él, era petiso. Una vez se escondió en la valija de un auto y casi se asfixia. De niño transmitía imaginarios partidos de fútbol corriendo por su casa. Con 12 años fue campeón de tenis, y luego fundó un equipo en la Liga Universitaria con el que llegó a jugar en el Estadio Centenario. También jugó en las divisiones inferiores de Defensor. Un pelotazo le torció la nariz para siempre, aunque algunos dicen que fue una patada. De grande admiró a Kennedy. Era obsesionado por los peines y un apasionado del turf. Tuvo a medias con su hermano algunos caballos que llamó Foxson, Maysa, Celoso y El Mate. Una vez apareció en su casa con un perro belga al que llamó Atila. Se lo robaron a los pocos meses. Zelmar fue apasionado del cine. Sobre todo de Chaplín, los hermanos Marx y El Gordo y El Flaco. También fue un gran lector. Leía de a tres libros a la vez. Sus hijos le sacaban los libros antes que pudiera terminar de leerlos. Paco Espínola le regaló un libro autografiado. Tuvo un par de autos. Uno de ellos se salvó de un atentado con bomba. Una vez le regaló a uno de sus hijos una pelota pinchada. En el 70, viajó a Méjico para cubrir como cronista el Mundial de Fútbol y sufrió por la comida picante. Estuvo con Carlos Solé y Heber Pinto. En 1974, sentado entre Gabriel García Márquez y Julio Cortázar, estuvo en Roma en el Tribunal Russel para denunciar los atropellos de la dictadura. Fue amigo de Wilson y Benedetti. Fundó el diario Hechos. No le gustaba bailar. Fue el padrino de boda de Julio María Sanguinetti. Le gustaban el candombe y la música popular, pero sus hijos le hacían escuchar a Los Beatles. Durante un tiempo no quiso comprar un televisor para sus hijos porque era dañino. Eso y los chicles.
Zelmar nació un 20 de mayo de 1924. Y su cuerpo apareció en un auto en Buenos Aires un 20 de mayo de 1976, justo el día que cumplía 52 años.
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Uruguay en diciembre. El caos. Trabajar con proveedores de algo es saber que no va a venir lo que pediste. Ni en tiempo, ni en forma. El repartidor nunca sabe, el vendedor le echa la culpa a planta, en logística le echan la culpa al vendedor.
Todos le echan la culpa a diciembre.
@ElEspectadorUy@Buysan@SebasGiovanelli@F_Bertolini@GonzaloRonchi Llamen a Alarcón ésta semana. A Carrasco. Al portero empujado en el parque. Al vecino de Urquiza que le paran los autos en la puerta en los partidos. Al almacenero de la esquina le quedaron debiendo 5 pesos el último partido…