De las tradiciones más bonitas entre padre e hijo en el mundo del fútbol.
Cada vez que Pedri gana un título, se queda en la cancha con su padre para cobrarle un penal y luego abrazarse. El sueño del papá de Pedri era ser portero profesional y cuando apuntaba a debutar en tercera división, tuvo que dejar el fútbol para dedicarse al negocio familiar, tras la muerte de su padre.
Ahora su hijo Pedri, cada vez que gana, lo homenajea con ese penal triunfante que lo hace rememorar su sueño. Fulbo❤️