This has quietly been a miracle month in medicine.
In the last 5 weeks we’ve got news on:
- retatrutide, the triple agonist GLP-1 from Lilly, basically melting fat and body-wide inflammation at record levels
- RevMed’s new pancreatic cancer drug showing unprecedented abilities to extend life
- small trial of a one-and-done PCSK9 gene editing therapy for slashing LDL cholesterol
- Mayo’s AI-assisted radiology showing vastly improved cancer detection
- this new therapy for metastatic solid tumors
This stuff is at varying levels of evidence. Retatrutide is ~100% on its way, other stuff needs more clinical trial data. But put it together and we’re maybe on the verge of majorly reducing the mortality of heart disease and cancer, the two leading causes of death in America.
En el hilo turras de hoy, vamos a intentar desarrollar un poco por qué desde @singularsolving nos vamos a meter a fondo en territorio clásico RRHH y por qué nos vamos a pasar todo lo que hace normalmente RRHH por el arco de cuchilleros. Sin anestesia, muerde la bala y a amputar.
En el sexto aniversario de la muerte de David Gistau.
No se ha escrito, y es posible que nunca jamás se escriba, una mejor explicación de lo que significa ser padre.
En su recuerdo.
https://t.co/82cnvhS1ZE
I don’t think it can be understated how blessed our generation is to see this kind of true Christian brotherhood over the last 61 years.
There will be those who hate, despise, ridicule and mock this.
They do not understand the true love of Christ.
La imagen de #Andalucía se fortalece con el liderazgo de empresas andaluzas en el exterior.
Visito con @ConchaYoldi la nueva fábrica de Persán en Polonia, que produce un 65% más que la anterior y consolida la marca como referente del sector.
Apoyamos la internacionalización.
@JuanMa_Moreno Querido Presidente. Ha sido un honor recibirte en la fábrica de Wróblowice. Seguimos trabajando desde #Sevilla#Andalucía y #Polonia por un mundo más limpio y sano.
Great article from Italian media on the conclave. Parolin couldn't rally the votes of the developing world Cardinals. And the Kingmaker... was Cardinal Dolan.
https://t.co/0i8LWaNXFW
El día del fin del mundo comí sushi. Se fue la luz de casa (eso creía yo) poco antes de salir a una comida de trabajo. Creí que sería en el edificio. Al llegar a la avenida vi que no funcionaban los semáforos y que era algo más general, pero no sabía cuánto. En Atocha sí que funcionaban (imagino que por unos minutos), pero poco a poco iba quedando claro que algo gordo pasaba: internet, conversaciones al vuelo («España y Portugal...»). Apagué el podcast que estaba oyendo, desconecté el Bluetooth y puse el móvil en modo ahorro. Comí sushi con un fotógrafo con el que comparto proyecto en una terraza al sol, con raro ambiente de domingo de agosto. Extrañísimo. Pero llevaba efectivo encima, el restaurante servía (sólo sushi y bebidas) y había una mesa libre. La gente estaba nerviosa y tranquila la vez. Seguían oyéndose cosas («Media Europa», «nucleares»...). Había algo relajadamente festivo e inquieto en el ambiente, al menos donde comí. El comportamiento a mi alrededor, en la caminata de una hora y allí mismo, fue, incluso en las grandes avenidas —antes espesas, detenidas ya—, enormemente cívico y colaborador; también los conductores hacia los peatones. Había —y había muy pronto— muchos agentes de movilidad urbana ordenando la situación, algunos en vaqueros y con chaleco reflectante. Vi cosas bonitas al andar. Un coche (un Mini particular) aparcado con las ventanas bajadas y la radio alta, para que la gente pudiera estar informada. Gente a quien le funcionaba el teléfono y se lo ofrecía a otra, por si podía conectar con sus hijos o con quien fuera. Mientras cruzaba la Castellana, le di las gracias a un municipal que regulaba el trafico y sentí el agradecimiento con que recibía y devolvía algo tan simple. Siempre he sostenido que la sociedad civil española es cojonuda, muy superior a la clase política. Es casi emocionante, en lo puramente técnico, cómo puede resolverse algo así; cuántas cosas funcionan cada día; cuánta gente sabe lo que hay que hacer y lo hace, y lo hace bien. No sé qué pasaría en tres días de apagón, o en quince, con el miedo y la carestía, pero oyes a ingenieros explicando los protocolos y resulta admirable cómo está todo previsto para que todo marche y cómo regresa a su lugar en unas horas, sin grandes dramas ni destrozos. No es una situación de supervivencia, claro, fueron menos de doce horas (aunque de apagón total), y, en todo caso, no hablo de eso, sino de cómo marchan las cosas porque la gente hace lo que le toca, vote a quien vote, piense lo que piense.
Mientras cruzaba el Retiro, lo clausuraron sin avisar. Al llegar a Mariano de Cavia, ya habían cerrado todas las puertas y tuve que salir por Atocha, desandando mucho, así que caminé bastante, sin incidentes. En casa no hubo electricidad ni conexión de ninguna clase hasta casi las 23:30, pero tenía una radio a pilas y estuve informado. Como tenía el ordenador cargado, hasta pude trabajar en el borrador del artículo del sábado, que entrego el miércoles. No abrí el congelador, por si acaso, y la nevera una vez, para sacar rápidamente una ensalada y unos yogures, que cené con unos frutos secos mientras aún quedaba un resto de luz, aunque tenía linterna. Cuando volvió la electricidad, estaba ya casi dormido, me despertaron las luces que habían quedado encendidas.
El fin del mundo me tocó en un día bueno: primero, en la calle y sin coche, y luego en casa, sin viajes ni entrevistas, sin reuniones, un raro día sin apenas agenda externa, salvo esa comida, que fue agradable y productiva y en la que todo el mundo estuvo bien: los clientes, las camareras, el cocinero, la dueña... Todo el mundo era consciente de la situación y colaboraba. Somos un país bastante civilizado, creo yo.
Otros habrán vivido otras cosas, no digo que se posaran pájaros azules en los techos de los coches, pero personalmente viví una reacción —al menos ante mis ojos— muy cívica.
Y lo más importante: el sushi estaba bien.
“Aprendamos de Zaqueo a no perder la esperanza, incluso cuando nos sentimos incapaces de cambiar. Cultivemos el deseo de ver a Jesús y dejemos que nos encuentre la misericordia de Dios, que siempre viene a buscarnos, en cualquier situación en la que nos hayamos perdido”
#Papa
El chaval de la camisa rosa tiene toda la inexpresividad de un romano del taller de Lastrucci. El que se abre la camisa es un Ortega Bru claramente por la fuerza que transmite y los de detrás son unos Álvarez Duarte de relleno de libro. Un gran misterio
- Háblame de las potencias con ejemplos.
-Son tres rayos de luz en la cabeza del cristo, recuerdan su triunfo sobre la muerte, el dolor y el mal. Un poné, El Sentencia y El beso de Judas.
-¿Tú de dónde eres?
-Maestro, yo de Sevilla.
-¡Estamos en Burgos y en clase de matemáticas!