El sexo sin consentimiento es violación.
Seguir a una chica borracha proponiendo a tus amigos follarosla mientras os reís es cultura de la violación.
No contento con eso, Alberto Alonso también mostró su racismo hacia el hombre que ayudó a la joven.
Lejos de arrepentirse, sigue riéndose, haciendo mofa y manteniendo la misma actitud machista y racista, llamando “zurdos” a quienes lo han denunciado.
Por eso es tan importante la educación sexual en los institutos (la que la derecha quiere quitar): para que los jóvenes sepan qué es el consentimiento, para que nadie abuse de nadie y para que aprendan a respetar al resto.
Es un tío simpático que cae mal a mucha gente porque tiene la radical idea castrostalinista de que cometer un genocidio, acosar sexualmente y la discriminación homófoba está mal