Como explicó en mi libro #Patocracia, es imposible meter un caballo de Troya en la democracia para convertirla en una dictadura si no se controla previamente el relato.
El control del relato es imprescindible para hacerse después con el control del poder judicial.
El control del relato es imprescindible para organizar campañas de cancelación a disidentes.
El control del relato es imprescindible para negar el robo del dinero público.
En España el control del relato se inicia con la alianza de Los Migueles.
La alianza entre Miguel Contreras y Miguel Barroso durante los años de José Luis Rodríguez Zapatero, que culminará en el absoluto control del relato que tiene ahora el sanchismo:
Una maquinaria cultural y audiovisual capaz de producir relatos de forma industrial, distribuirlos masivamente y moldear la conversación pública. Una auténtica cadena de montaje de munición mediática.
Entre 2004 y 2005 Los Migueles asaltaron los cielos: Barroso ocupaba la Secretaría de Estado de Comunicación y Contreras dirigía la recién nacida La Sexta. Uno diseñaba los mensajes; el otro se encargaba de amplificarlos.
Así se dinamitaron las fronteras entre poder y relato: entre Moncloa y el ecosistema mediático.
El "Sistema Contreras" ( copyright de Pedro Herrero y @RubenArranz_) se sostiene sobre tres ejes fundamentales: la crítica permanente a la Iglesia católica, el cuestionamiento de la monarquía y la construcción de Madrid como símbolo político de una derecha a la que se presenta sistemáticamente como una anomalía democrática. ( Una proyección de manual: la anomalía democrática son ellos, los que cambian realidad por relato).
De Esperanza Aguirre a Ayuso, el relato apenas ha variado.
Este modelo no opera mediante discursos explícitos. Prefiere el politaintment: formatos ligeros, humorísticos y aparentemente inofensivos. Tertulianos, presentadores, cómicos y monologuistas. Jamás discurso profundo. Jamás debate sesudo. Siempre entretenimiento.
Propaganda con cobertura de chocolate.
La trayectoria profesional de Contreras ayuda a entender el alcance de su influencia. Radio 3, Canal+, Telemadrid, Globomedia, Atresmedia... prácticamente todas las grandes plataformas de producción y difusión de contenidos de la izquierda cultural española. A ello se suman proyectos como Infolibre, la consultora televisiva GECA o su productora audiovisual Lacoproductora. Más que una empresa o un grupo de medios, hablamos de una red completa de generación, validación y distribución de relatos.
La asimetría resulta evidente. Mientras la izquierda ha construido durante décadas estructuras capaces de producir contenidos, fijar marcos de debate y coordinar mensajes, la derecha española nunca ha desarrollado nada remotamente comparable.
El Sistema Contreras hace suyo el refrán de que en toda crisis hay una oportunidad. El Procés, la pandemia, el volcán de La Palma o la Dana han servido como combustible para incendiar el relato. En escenarios de incertidumbre, los ciudadanos buscan explicaciones simples, narrativas tranquilizadoras y certezas emocionales. Y el sistema se las da.
Los datos sobre publicidad institucional ayudan a entender la magnitud del fenómeno. Según las memorias aprobadas por el Consejo de Ministros, el presupuesto pasó de 70,1 millones€ en 2017 a 123,3 millones en 2021. En 2026 alcanzó los 155,6 millones.
La interpretación de @RubenArranz_ es lógica: el sanchismo aprovechó la pandemia para reforzar sus alianzas mediáticas mediante el gasto público, especialmente en un momento en el que tantas empresas del sector atravesaban dramas financieros.
Se resume en una de las anotación de los cuadernos de Leire: la posibilidad de que Telefónica adquiriera Prisa y que Contreras asumiera posteriormente la presidencia del grupo. Más allá de que la operación llegara o no a materializarse, la simple existencia de esa hipótesis refleja hasta qué punto determinados actores conciben los medios de comunicación como medios de desinformación.
Muy interesante: Análisis de la cobertura mediática de las elecciones a la presidencia del Real Madrid. 34 medios y 1.565 artículos.
"La cobertura mediática de las elecciones al Real Madrid muestra un sesgo pro-Riquelme medible y consistente"
https://t.co/bWdqS1WyNX
La agenda de la fontanera del PSOE recogió en su lista de tareas el caso Negreira.
Leire Díez hacía gestiones para el expresidente del FC Barcelona Sandro Rosell.
La fontanera del PSOE quiso echar abajo la investigación del caso Negreira.
Solo un filósofo como Slavoj Žižek sabría conectar la Inteligencia Artificial, el sexo y el descenso de coeficiente intelectual que está dándose en todo el mundo desde 2010.
None of this guarantees recursive self-improvement is on the horizon. It’s not yet clear that Claude is capable of research judgment—of choosing the right problems to work on.
But if these trends continue, AI systems designing and building their own successors is plausible. This could revolutionize society—medicine, technology, the economy—for the better. But it may also compound alignment issues and ultimately lead to loss of control.
The Anthropic Institute (in collaboration with external stakeholders) will conduct research to think through the implications of increasingly powerful, potentially self-improving systems—and how to create the ability for the world to make deliberate choices about the future development of the technology.
Read the full post: https://t.co/XkYALsONft
Escrito el año 150 antes de Cristo:
"En nuestros tiempos, Grecia en su conjunto padece una escasez de hijos y, en general, una disminución de la población. A causa de esto, las ciudades se han quedado despobladas y la tierra ha perdido productividad, a pesar de que no sufrimos ni guerras continuas ni epidemias. Por ello, si alguien aconsejara enviar sacerdotes a los dioses para preguntarles qué debemos decir o hacer para que seamos más numerosos y mejor habitemos nuestras ciudades, no parecería un necio, pues la causa es evidente y la solución está en nuestras propias manos.
La gente se ha entregado a la soberbia, a la avaricia y a la pereza, y ni quieren casarse, ni, si se casan, criar a sus hijos.
En todo caso, tienen uno o dos hijos con dificultad, solo para dejarles una gran fortuna y criarlos en el lujo.
Este mal se extendió rápidamente y no nos dimos cuenta. Porque cuando solo hay uno o dos hijos, y uno cae en la guerra y el otro por enfermedad, es evidente que las ciudades quedarán inevitablemente despobladas. Del mismo modo que una colmena se debilita poco a poco, también las ciudades que carecen de población se vuelven incapaces de subsistir."
Polibio (Historias, Libro 36, cap. 17)
Mañana arrancan los Enhanced Games en Las Vegas y son la conversación más interesante que el deporte ha tenido en décadas. Por primera vez en la historia, una competencia olímpica permite a los atletas usar abiertamente testosterona, hormona del crecimiento, EPO, esteroides y estimulantes bajo supervisión médica. Hay transparencia total sobre lo que cada atleta toma, hay controles médicos rigurosos, hay un marco legal claro.
Los números de los participantes son reveladores. El 91% usa testosterona, el 79% hormona del crecimiento, el 62% estimulantes tipo Adderall, el 50% moduladores metabólicos, el 41% EPO y el 29% esteroides anabólicos. Estos atletas declaran lo que el resto del deporte de élite esconde. Cualquiera que haya seguido el ciclismo, el atletismo o la natación durante las últimas cuatro décadas sabe que el dopaje está en todas partes. Lance Armstrong, Marion Jones, los laboratorios de Alemania Oriental, el escándalo ruso, BALCO, Operación Puerto. La diferencia es que aquí los atletas dicen la verdad.
El proyecto va más allá del deporte. Es una apuesta médica y filosófica sobre el futuro del cuerpo humano. Detrás están Peter Thiel y 1789 Capital, el fondo de Donald Trump Jr., y la lógica es exactamente la misma que la de la Fórmula 1. La tecnología que hoy permite a un coche de carreras frenar a 5G mañana está en el coche familiar. La medicina que mañana permite a un nadador batir el r��cord mundial de los 50 metros libres dentro de diez años permitirá a un hombre de 70 años subir escaleras sin dolor.
Esto es lo que la prensa convencional pasa por alto. Los Enhanced Games son un laboratorio. El nadador griego Kristian Gkolomeev, que nunca subió al podio en cuatro Juegos Olímpicos, superó el récord mundial de los 50 libres bajo el programa Enhanced. Ese dato debería hacer pensar a cualquiera que crea en el potencial humano. La diferencia entre la medalla y la nada, en muchos deportes, ya es química. Lo que los Enhanced Games proponen es democratizar y supervisar lo que hoy ocurre clandestinamente.
La crítica habitual es que normaliza el dopaje y pone en riesgo la salud de los atletas. El argumento ignora que el dopaje ya está normalizado en el deporte de alto rendimiento. Lo único que cambia es que ahora se hace con cardiólogos deportivos, análisis de sangre semanales y dosis calibradas, en lugar de con dealers anónimos en hoteles de Bucarest. El cardiólogo Aaron Baggish comparó el modelo con supervisar a un fumador para hacer el tabaco seguro. La metáfora suena bien pero falla. La testosterona en dosis terapéuticas tiene otra naturaleza. Millones de hombres mayores de cincuenta años la usan hoy con receta médica para mejorar su calidad de vida.
La cita es mañana a las 18:30 hora del este de Estados Unidos, que son las 00:30 de la madrugada del lunes en Madrid y las 19:30 del domingo en Buenos Aires. Se podrá ver en YouTube, Rumble, Twitch y Kick. Cuarenta y dos atletas, tres deportes, premios de 250.000 dólares por evento y un millón de dólares para quien rompa un récord mundial. La industria del deporte tradicional va a fingir indignación. Los anunciantes van a tomar distancia pública mientras toman notas en privado. Y la ciencia de la longevidad humana va a dar un salto que las federaciones olímpicas llevan décadas frenando.
Hay que mirarlo. Aunque sea por curiosidad. Porque lo que veamos mañana va a definir cómo entendemos el cuerpo humano durante los próximos cincuenta años.
Con la despedida de Carvajal, me ha venido a la mente esto. Imperdible.
Así vivió la Cadena SER su gol en la final de la Champions. Funeral absoluto en las caras de Axel Torres e Iturralde González.
Puro caviar.
Segunda Ley de la Termodinámica
En un laboratorio austero de finales del siglo XIX, un físico austriaco llamado Ludwig Boltzmann observaba con fascinación y melancolía cómo el universo parecía tener una dirección irrevocable. Las tazas de té se enfriaban, los aromas se dispersaban, los relojes se paraban. El orden siempre se deshacía. Jamás al revés. De aquellas observaciones surgió la Segunda Ley de la Termodinámica: en un sistema cerrado, la entropía, o la medida del desorden, de la aleatoriedad, de la energía inutilizable, tiende a aumentar de forma inexorable. El orden no es el estado natural; es una conquista frágil que exige energía constante y estructuras complejas para mantenerse.
Un cristal puede romperse en mil pedazos; los pedazos jamás se reordenan solos en un cristal. Un huevo se rompe y se derrama; nunca vuelve a su forma perfecta. Para combatir esta tendencia universal se necesita un flujo constante de energía externa y mecanismos sofisticados de organización. Sin ellos, todo sistema tiende al equilibrio térmico, al caos molecular, a la máxima entropía.
Esta ley física, una de las más irrefutables de la ciencia, no se detiene en los laboratorios. Se manifiesta también en las sociedades humanas, que no son más que sistemas complejos de millones de individuos con sus propios incentivos, información y deseos.
A lo largo del siglo XX, los regímenes socialistas planificados intentaron desafiar esta ley con arrogancia prometeica. Creyeron que un puñado de planificadores centrales podía imponer orden perfecto sobre economías inmensamente complejas por medio de decretos, cuotas y planes quinquenales. Diseñaron un gran sistema cerrado: el Estado lo controlaba todo, desde los precios hasta los destinos individuales.
Pero la entropía humana, el impulso natural de cada persona a minimizar el esfuerzo propio y maximizar el beneficio personal cuando los incentivos están distorsionados, comenzó a crecer de inmediato. La información se dispersaba, los incentivos se corrompían, la coordinación se volvía imposible. Para combatir ese desorden creciente, los planificadores necesitaron inyectar cada vez más «energía externa»:
- propaganda masiva
- policía secreta
- campos de concentración
- gulags
- Stasi
- vigilancia total.
La represión no era un accidente; era el precio termodinámico de mantener un orden antinatural. Sin ella, el sistema volvía rápidamente al caos.
El colapso de la URSS en 1991 fue un ejemplo clásico de aumento brutal de entropía. Cuando la coerción falló, el orden impuesto se desintegró en hiperinflación, escasez generalizada, mafias, corrupción y desindustrialización. Venezuela repitió el experimento décadas después con resultados aún más visibles: de país rico en petróleo a nación donde la gente rebusca comida en la basura. El sistema cerrado se había saturado de desorden.
En contraste, el capitalismo de mercado funciona como un sistema abierto termodinámicamente eficiente. No intenta imponer orden desde arriba. En su lugar, utiliza precios, competencia y propiedad privada como mecanismos disipativos de información y energía. Los precios actúan como señales que canalizan recursos hacia donde más se necesitan. La competencia castiga el error y premia la coordinación. El fracaso empresarial es entropía localizada que se disipa rápidamente, permitiendo que nuevos experimentos surjan. No se necesita un gulag para que la gente trabaje: el beneficio propio, alineado con el servicio al prójimo a través del intercambio voluntario, genera orden espontáneo.
La izquierda cultural contemporánea repite el mismo error termodinámico en otro plano. Intenta imponer por decreto un «orden social justo», equidad de resultados, diversidad obligada, lenguaje purificado, pensamiento correcto, sobre sociedades complejas. Cuando la entropía natural de las diferencias humanas, las preferencias individuales y los incentivos reaparece, responde con más coerción:
- cultura de la cancelación
- vigilancia digital
- adoctrinamiento en las escuelas
- leyes de odio.
Nuevamente, represión creciente para combatir el desorden que ellas mismas generan.
La Segunda Ley no es cruel; es indiferente. Simplemente nos recuerda una verdad incómoda: el orden social valioso no se decreta, se cultiva. Requiere sistemas abiertos que disipen la entropía de forma continua y local, en lugar de acumularla hasta el colapso. Los experimentos que ignoran esta ley terminan siempre igual. Primero con promesas de paraíso planificado, luego con cárceles para mantener la ilusión, y finalmente con ruinas humeantes cuando la energía de la coerción se agota.
Hoy escribo en @elmundoes sobre la polémica del IRPF en @laSextaXplica.
Un salario de 18.000€ paga hoy casi 4 veces más IRPF que su equivalente ajustado a 2019. La inflación erosiona mínimos, tramos y deducciones en silencio. La progresividad en frío es regresiva en la práctica.
Son los datos de @Jongonzlz que @Jon_Echeverria_ utilizó en plató y se rieron de él y nadie, salvo @AlbertoSotillos ha tenido la dignidad de rectificarse.
Existen, para mí, tres estudios infalibles para entrar en el mercado. Concretamente en el S&P500, que es el índice que tiene más anáilisis y estadísticas:
1.- El primero es cuando la volatilidad se sitúa por encima de 45. Desde 2008 ni un fallo, rendimientos positivos a 1, 2, 3, 4 y 5 años.
2.- El segundo es el Zweig Breadth Thrust (que es posible que se active hoy). Cuando la amplitud de mercado pasa de un nivel bajo a uno alto en un período de 10 días. Desde 1950 siempre positivo a un año vista.
3.- El tercero y el mejor, el ABC del behavorial finance, es cuando la CNBC hace un especial debido a las turbulencias de mercado titulado "Markets in Turmoil". Tampoco ningún fallo desde 2010.