Nadie te dice lo pacífica que se vuelve la vida cuando te haces mejor amiga de una chica que nunca hace las cosas competitivas, nunca siente celos, siempre te apoya, puedes hablar de cualquier cosa, siempre te anima y tienen una hermosa conexión.
Ella siempre me iba diciendo que le faltaba o que estaba de más.
Por ende, las empanadas nunca más me iban a salir igual, porque al igual que en todo en mi vida, la mitad le pertenecía a ella.
Nunca más hice.