Te pienso pero no te busco. Lo que pasa es que el corazón conserva, ya una vez te elegí, pero la vida sigue. Si, te sigo pensando, y tal vez sea esa la forma de sanar, de pensarte en lo que fuimos, pero no de elegirte nuevamente.
Nada demuestra mejor la fragilidad de la masculinidad en la industria de la aviación en México, como el hecho de que en los casi 10 años que llevo trabajando, nunca he escuchado a un hombre decir "envergadura".