El Presidente admitiendo que está metiendo mano en las elecciones, dios de bondad.
Lo que cala no es que se cojan a la democracia, es el cinismo de admitirlo.
¿Cobrando favores a los partidos satélite? Mario Delgado esconde bajo el puesto de “suplente” las intenciones que tiene para su hermano. ¡A la gorra, ni quien le corra!