💜Han Sido liberados los tres compañeros Mazatecos Jaime, Artemio y Ranulfo Vidauria.
Gracias a la solidaridad, esta lucha sigue 💜🔥 https://t.co/ozgpmAqiDD
No se amigues, no confío mucho en ese pedo de los audífonos al usar la bici.
Esta ciudad es bien compleja pa ser ciclista y pienso que necesitamos todos nuestros sentidos al hacerlo, para mi las bocinitas son lo ideal.
Sentados frente a mi hay dos chicos de 18 y 19 años. Compartimos mesa en una cafetería en la colonia Roma, porque quiero saber qué infancia tuvieron que los llevó a robar y matar.
El estereotipo dicta que me hablarán de una niñez empobrecida, un padre violento y una madre ausente. El niño sicario de libro de texto.
Sin embargo, uno de ellos, el que mató a dos antes de tener credencial de elector, dice que en su casa nunca hubo violencia; el otro, el que asalta por el Metro Candelaria, asegura que en su hogar no había carencias. Algo no cuadra.
“Lo que sí me marcó es que en la escuela nadie me dijo que yo era bueno”, dice uno, de pronto, frente a una malteada de fresa que lo hace ver como si no fuera un matón.
“Sí, lo mismo me pasó”, suelta su amigo, a quien conozco por mi rol como investigador y guionista para el documental #UnaJauríaLlamadaErnesto sobre adolescentes reclutados por el crimen y el tráfico de armas. “Todos los maestros me pendejeaban porque no sabía leer en público y agarré un resentimiento muy duro. Me salí acabando la secundaria”.
Días más tarde estoy con más chicas y chicos en la misma situación. R. cuenta que tuvo un profesor que lo pasaba al pizarrón para burlarse de que, en cuarto grado, confundía el uso de la ese y la ce. Mientras que L. narra que una maestra lo ridiculizaba frente a sus amigos por no memorizar las capitales de los estados. Y N. aún siente en el pecho esa sensación de vacío cuando su “miss” le dijo que era tonta y que mejor cediera su pupitre a una niña que sí quisiera estudiar o que, al menos, tuviera cerebro para aprenderse la tabla del 7.
Todos y todas las que entrevisto coinciden en algo: el sistema educativo les falló.
Todos y todas terminaron desertando las aulas y asaltando combis, cobrando piso, raptando por encargo o asesinando por agravios ajenos. Enojados, heridos, inseguras.
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Andas en bici si ayuda a sentirte mejor. Orita me fui insultando y gritando a las personas que estorbaban en la ciclovía de Reforma y sí me sentí mejor