No, Eduardo. Las feministas sostenemos que las mujeres que trabajan en las labores del hogar, los cuidados y la crianza también son sujetas de derecho y que todo lo que hacen ES TRABAJO; trabajo que sostiene el capital mundial, sin remuneración, sin vacaciones, sin posibilidad de jubilación, sin prestaciones de ley, sin descansos ni días libres, de doble y hasta triple jornada y muchas veces sin un peso a su nombre, muchas veces sin siquiera la mínima consideración ni agradecimiento más allá de un post cursi en redes sociales el 10 de mayo mientras los demás días del año las llaman “mantenidas” cuando irónicamente son ellas quienes mantienen hogares y familias enteras. Trabajar por techo y comida es esclavitud, dificulta y en ocasiones imposibilita poder salir de espacios violentos. Lo que está mal es creer que este es el rol que sólo las mujeres debemos atender, lo que está mal es no reconocer la desigualdad, violencia e injusticia que conlleva ese rol. Las feministas no tenemos que convencer a las mujeres de elegir otros caminos, de elegirnos a nosotras mismas y responder a nuestros sueños y deseos porque nosotras mismas lo hemos visto con nuestros propios ojos, hemos visto a nuestras madres y abuelas, las hemos escuchado. Muchas de ellas el primer consejo que dan a sus hijas y nietas es: Estudia, trabaja, viaja, ten tu propio dinero, no te cases. Es todo un sistema, más viejo que la rueda, que nos quiso convencer de que fregar pisos, parir hijos y planchar las camisas del marido era nuestro “destino biológico” para que los hombres tuvieran acceso a servidumbre gratuita, que ya no les creamos tan fácilmente es distinto. No va de ideologías, va de las memorias y vivencias de las mujeres. Si las escucharas lo sabrías.
COLUMNA | "Seas anciano o niño, en ese acto tan cotidiano de que alguien te espere anida la excepcionalidad del amor". Por Laura Ferrero https://t.co/PGFUI9dR5u
Me pueden decir quién dijo que era buena idea hacer cumpleaños de niños en días de semana, en horarios de trabajo, fuera del colegio? Señora, cómo espera que le lleve a mi wawa?