Todo se resumen en quien llamas cuando sales del médico, cuando terminas ese examen, cuando te pasa algo bueno, cuando te ocurre una anécdota divertida o cuando necesitas hablar.
Les voy a decir algo que nos pasa a los seres humanos a nivel psicológico y que pocas personas lo tienen registrado (consciente).
Algunas veces nos vamos a sentir plenos, satisfechos, felices, como si nada nos faltara, veremos la vida de una manera increíblemente buena-y si buscamos las razones-no EXISTE nada extraordinario, todo está igual que siempre.
Algunas veces (para quien se conozca mucho estas son menos veces que las que mencioné antes), hay una sensación de vacío, como si algo faltara, incomodidad, preguntas sin razones, recuerdos aleatorios de situaciones que nada tienen que ver con su actual realidad, y si se preguntan si están pasando por algo negativo, la respuesta es NO, todo está igual.
En ambos casos pasa lo mismo: LA VIDA.
Mientras más temprano nos demos cuenta de que eso sucede, y que implica el mismo ritmo; del sentir, de tener un cuerpo que acompaña a la mente, de observar, de no ser ajeno al mundo, de sostener una realidad, entonces todo va a tener sentido.
El sentido de la vida, es sentir. Tan simple, y tan complejo a la vez.
Mi vida soñada es estar tranquilo, no vivir con una preocupación constante de que algo va mal, no vivir con la sensación de que hay algo que resolver. Quiero sentir paz, calma, armonía. La felicidad es lo más cercano a la sensación de estar a salvo. La vida de mis sueños es tener un sistema nervioso calmado.
La responsabilidad afectiva no es solo evitar herir, es entender que todo lo que haces, lo que dices, lo que callas, cómo actúas, deja huella en la mente y el corazón del otro.
No se trata de prometer, sino de ser consciente de lo que generas.
creo que es hermoso tener a alguien que comprenda tu sensibilidad y sepa cuidar tus emociones con paciencia y delicadeza. Hay algo profundamente reconfortante en mostrar tu vulnerabilidad y que la otra persona responda con comprensión, atención y verdadera ternura.
Sí, las formas importan. Y las palabras que utilizamos y el tono con el que lo hacemos. Y cómo tratamos a los demás y nuestra educación. No dejemos de cuidar estás cosas y exigirlas en los demás. No todo vale.