-¿Caminamos?- pregunté al chico pálido, de largos colmillos.
-¿Es que no me tienes miedo?- preguntó asombrado.
-Querido, a lo único que le temo es al paso del tiempo- dije sonriendo -¿Vamos?- volví a preguntar.
-Eres una humana extraña- respondió y comenzó a caminar junto a mí.
No sabéis lo difícil y doloroso que es romper patrones y comportamientos tóxicos, que tú creías que eran normales y sobre todo cuando creces con ellos.